“Silencio”: El sermón de Scorsese

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Una nueva película de Martin Scorsese en cartelera siempre es una buena noticia. En ésta ocasión, deja de lado las temáticas criminales que tanto le gustan y tan bien sabe representar en sus películas para adentrarse en el cine histórico y religioso. En su nueva película nos muestra la persecución que sufrieron los jesuitas en el Japón del siglo XVII. Hoy toca hablar de “Silencio”.

“Silencio” (2016) – Vista el 11/01/2017

Título original: “Silence” (159 min.)

Director: Martin Scorsese

Guion: Jay Cocks y Martin Scorsese (Novela: Shusaku Endo)

Reparto principal: Andrew Garfield, Adam Driver, Liam Neeson, Ciarán Hinds y Issei Ogata

Género: Drama, Histórico

¿De qué va? (Sin Spoilers)

En pleno siglo XVII, dos jesuitas viajan a Japón en busca de un misionero que ha renunciado a su fe después de ser perseguido y torturado. En su llegada al país, verán las duras condiciones que han de vivir los que intentan seguir con la religión cristiana y vivirán ese sufrimiento en sus propias carnes.

Un genio del cine muy devoto

No descubro la sopa de ajo cuando digo que Martin Scorsese es uno de los grandes genios del cine. En su filmografía hay grandes películas que abarcan más de 5 décadas de gran cine, por poner algunos ejemplos: “Taxi Driver” y “Malas Calles” en los 70, “Toro Salvaje” y “El color del dinero” en los 80, “Uno de los nuestros” y “Casino” en los 90, “Gangs of New York” y “Infiltrados” en la primera década del 2000 o “La invención de Hugo” y el “Lobo de Wall Street” en la segunda.

La faceta que quizá no sea tan conocida del director es que es un hombre religioso, y eso se plasma en dos de sus anteriores películas y en “Silencio”. De hecho, se podría decir que con ésta última se cierra una trilogía de películas centradas en la fe y la religión. Las otras dos películas (que no he visto), son “La última tentación de Cristo” sobre la parte más humana de Jesucristo y “Kundun” que se centra en la figura del Dalai Lama.

La religión no es un tema que me apasione especialmente y menos a nivel cinematográfico, así que tocará ver que muestra Martin Scorsese (que sí que me apasiona) en su última película.

Evangelizando y sufriendo a ritmo soporífero

Fui a ver la película con mi madre y tuve que soltar algún codazo cuando roncaba. Y no fue la única. De hecho la sala de cine se inundó rápidamente de bostezos y ruidos de gente moviéndose constantemente porque no disfrutaba lo que veía en pantalla y tenían dolor en sus posaderas. Y aunque haya dicho que el tema religioso no me apasione, no es el problema de la película.

Martin Scorsese nos muestra la epopeya que sufrieron dos jesuitas que fueron a Japón en el siglo XVII para rescatar a un misionero que había apostatado después de sufrir largas torturas. En esa época, Japón era un país muy convulso que estaba siendo influenciado fuertemente por fuerzas españolas, portuguesas y holandesas a pesar de las reticencias de los gobernadores del país. El sistema feudal tenía un fuerte control a base de impuestos e imposiciones sobre una población civil principalmente agrícola, pesquera y artesana. Si además esa población civil pretendía acercarse a religiones extranjeras como el Cristianismo, era duramente reprendida con torturas y ejecuciones. Se pretende que abandonen sus creencias y que sigan bajo el yugo de lo que quieren sus ordenantes. La apostasía como método de control y política del miedo.

Lo explicado aquí, se tenga interés por la religión o no, no deja de ser un hecho histórico, en un momento atrayente y en un país que siempre ha despertado interés. Insisto en que el problema no es el tema, es como se ha plasmado en una película.

“Silencio” es impecable a nivel técnico y artístico: tiene una fotografía espectacular, imágenes de gran belleza y unas vestimentas y decorados fieles al Japón de esa época. Lo que sucede es que es tal el fervor religioso que promulga a los cuatro costados, lo hace de una forma tan reiterativa, tan machacona y con un ritmo tan tremendamente pausado, que convierte el visionado de la película en un auténtico suplicio. No ayuda la actuación de su protagonista, un Andrew Garfield que lleva ya dos películas (ésta y “Hasta el último hombre”) promulgando su fe y demostrando que como actor es bastante justito. Cada vez que comparte pantalla con Adam Driver queda absolutamente eclipsado por éste actor que se dejó el físico con su actuación. Incluso el gran Liam Neeson resulta descafeinado en el papel de padre que ha perdido la fe. Aunque uno de los grandes problemas de las tres actuaciones es que nunca se llega a empatizar con el sufrimiento de estos padres jesuitas. Se genera distancia entre sus vivencias y el espectador. Tampoco ayuda la falta de banda sonora musical que acompañe las imágenes, en una decisión que reitera el concepto de “Silencio” y con lo que pretende huir de los artificios. Salvo el personaje del Inquisidor, Issei Ogata en un papel que destila cinismo y mala leche. Todo resulta plano y monótono.

No siempre que se va al cine se disfruta con lo visto, y mi madre siempre me suelta su misma frase cuando eso sucede. En ésta ocasión, no fue menos: “Ver películas que no te gustan sirve para valorar más las que sí”.

Y qué razón tiene.

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Resumiendo que es gerundio

Martin Scorsese nos muestra el sufrimiento de dos jesuitas que van al Japón del siglo XVII a rescatar a un misionero que ha abandonado su fe por culpa de las torturas sufridas. Dos horas de metraje que parecen cuatro. Cero empatía hacia unos personajes planos que nos machacan con el mismo discurso a lo largo de todo el metraje. Actuaciones muy flojas por parte de los personajes protagonistas, salvando únicamente a Issei Ogata como Inquisidor y a Adam Driver como uno de los dos jesuitas (el que menos protagonismo tiene de los dos). Factura técnica y artística intachable, con una gran fotografía y una recreación a nivel de vestuario y de decorados espectacular de Japón, pero por contra, un ritmo tan tedioso que convierte la película en un suplicio. Me encanta Martin Scorsese, pero la película tiene puntos para convertirse en la gran decepción del año.

Lo mejor: el inquisidor, la fotografía y la ambientación de Japón en el siglo XVII

Lo peor: el ritmo tedioso y la historia reiterativa y machacona

Te gustará si… eres de un fervor religioso máximo o de un fanatismo a Scorsese cegador

La odiarás si… no te gusta aburrirte en el cine o que te sermoneen

Me gustó más que: Campo de batalla: La Tierra

Me gustó menos que: La misión

Nota: 5/10

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