“Life (Vida)”: Clive, el séptimo pasajero

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Por el tráiler me dije que no la iría a ver, bueno, por los tráilers, en plural. Fuimos a ver “El bar” de Álex de la Iglesia y antes de la película, pusieron dos seguidos, uno con una escena entera del film y otro en plan resumen. Nos miramos con mi pareja y dijimos: “Es de las películas que con el tráiler ya tienes todo visto”. Pero el cine de terror y el de ciencia ficción me pierden, y si son combinados, mejor que mejor. Hoy toca hablar de “Life”.

“Life (Vida)” (2017) – Vista el 12/04/2017

Título original: “Life” (103 min.)

Director: Daniel Espinosa

Guion: Rhett Reese y Paul Wernick

Reparto principal: Jake Gyllenhaal, Rebecca Ferguson, Ryan Reynolds y Hiroyuki Sanada

Género: Ciencia ficción, Terror

¿De qué va? (Sin Spoilers)

La Estación Espacial Internacional va tripulada por seis astronautas que tienen la misión de conseguir evidencias de vida en Marte. Conseguirán detectar un espécimen con vida, el problema es que aunque inicialmente no lo parezca, el espécimen es muy hostil.

Terror por lo desconocido

La fascinación por lo desconocido está en nuestro ADN, y el espacio es uno de los grandes misterios por descubrir. Ya los primeros hombres levantaron sus cabezas, y si no se golpeaban con el techo de su cueva, miraban hacia el cielo preguntándose qué serian esos puntos brillantes que se sostenían en la espesa negrura. En el cine se refleja esa fascinación por el espacio y por lo desconocido, dando rienda suelta a la imaginación de los creadores. George Méliès filmó en 1902 (hace más de 100 años) su “Viaje a la luna”, en la que se puede considerar la primera película de ciencia ficción de la historia, y que dio pistoletazo de salida a un género que tiene sus propios cánones y que ha dado pie a grandes obras. Siempre con la premisa de arriesgar y poner encima de la mesa las grandes dudas de la propia existencia del ser humano. Del futuro apocalíptico de “Metrópolis” (1927) a el contacto alienígena de “La llegada” (2016), el género ha dado grandes alegrías a los fans: “2001: Una odisea en el espacio” (1968), “Encuentros en la tercera fase” (1977), “Blade Runner” (1982), “Gattaca” (1997) o “Hijos de los hombres” (2006) son algunos ejemplos de películas que pretenden removerte en el asiento, que ponen en duda lo preestablecido y que plantean grandes cuestiones para el ser humano.

De vuelta a la fascinación por el espacio, y cómo a todo lo desconocido, éste también nos puede producir pavor. Apoyándose principalmente al miedo que supone descubrir nuevas formas de vida, el cine nos ha dado una gran cantidad de bestias de otros mundos que han venido a la Tierra o que han tenido contacto con el ser humano en otros planetas, de forma más bien poco amigable. Desde clásicos de los años 50 cómo “La invasión de los ladrones de cuerpo” (1956) o “Ultimátum a la tierra” (1951) a monstruos alienígenas de los 80 cómo “La cosa” (1982) o “Depredador” (1987), el ser humano se ha dado cuenta de que no era muy buena idea recibir visitas de otros planetas o ir a llamar a sus puertas espaciales. Pocas veces eran pacíficos. Por eso fue todo un bombazo la aparición de un alienígena buenazo que sobrevivía gracias a la ayuda de un niño, por supuesto, estoy hablando de “E.T. El extraterrestre” (1982).

Si tengo que hablar de una película que ha sabido mezclar el terror y la ciencia ficción de forma magistral, esa es sin lugar a dudas: “Alien, el octavo pasajero” (1979). Aprovechando un genial guion de Dan O’Bannon y unos atormentados y cargados diseños de H. R. Giger, Ridley Scott conseguía crear una atmósfera única. Pasillos largos, cargados y oscuros en los que se podía mover la criatura alienígena. Una criatura con venas por donde corría ácido en vez de sangre y con un hambre que sólo se saciaría acabando con toda la tripulación de la nave espacial. Una película que marcó un antes y un después en el género, y que tiene incontables secuelas y precuelas relacionadas con su universo. Éste mismo año se estrena la segunda parte de “Prometheus” (2012), precuela de la propia “Alien” original.

En el espacio nadie puede oírte gritar

Al leer la sinopsis uno ya sabe que se va a encontrar en la película: tensión, sustos, acción, supervivencia… Seis astronautas en el espacio encerrados con una bestia alienígena que va a mirar de acabar con ellos. La cuestión es saber si la película cumple con la premisa inicial que ofrece y con las expectativas que se genera el propio espectador. Y cumple, pero a medias. Miro de explicarme. La historia está bien hilvanada, se toma su tiempo para arrancar, y en su inicio, aprovecha para mostrarnos tanto la estación espacial cómo los seis astronautas que conviven en ella. Seis astronautas de nacionalidades variadas. Con la excusa de estar ambientada en la Estación Espacial Internacional, han conseguido un casting muy políticamente correcto: japonés, inglés, ruso y como no, americanos. La presentación inicial arranca con un plano secuencia que se va moviendo por toda la nave siguiendo a la tripulación, consiguiendo con la extensión de su plano que no distingamos entre arriba o abajo y dando una sensación muy real de ingravidez, incluso de mareo en cierto momento. En ésta parte de presentación veremos a un Ryan Reynolds bastante encasillado en su papel de personaje valiente, con humor tosco y siempre dispuesto a echar una mano a sus compañeros. Los guionistas son los mismos de “Deadpool”, y en ciertos momentos recuerda a sus bromas en esa película. No hay que alarmarse, no es excesivo y la película no coge los caminos del humor gamberro, se dirige indiscutiblemente hacia la ciencia ficción de terror.

La bestia espacial también funciona. Desde su primera aparición a su “modificación” física, el ser consigue transmitir peligro y absoluto desconocimiento sobre cómo acabar con él, haciéndoselo pasar realmente mal a la tripulación de la Estación Espacial Internacional. No es una bestia ruda y descomunal cómo Alien, La Cosa o Depredador, es más bien una bestia sofisticada y evolucionada que se ha sabido adaptar maravillosamente al medio, y que físicamente refleja esa adaptación. Podríamos hacer una alegoría con los tiempos que corren y decir que se trata de una bestia alienígena más “Apple”, un alienígena de diseño. Los efectos especiales utilizados tanto en el propio ser alienígena cómo en la nave espacial o en el desplazamiento de los astronautas por dentro de ella, son muy convincentes y funcionan en la mayoría de momentos. Destacaría la primera muerte de los astronautas: sangrienta, desagradable y bastante espectacular.

Todo lo comentado hasta ahora resulta bastante apetecible: buena presentación de personajes, historia que se adentra en la fórmula del terror espacial, buena criatura, momentos de tensión y acción… ¿Entonces qué no funciona en “Life”? Qué todo lo comentado hasta ahora suena a mil veces visto. No arriesga. Nos lo hará pasar bien (pasándolo mal) a lo largo de su metraje, pero al salir del cine tendremos la sensación de haber visto esa historia ya muchas otras veces. No ayudan sus momentos emotivos, que plagan el último tercio de metraje y que resultan artificiales, no encajan con el conjunto y rompen el ritmo de la película. El reparto en general tampoco despunta, ni siquiera el gran Jake Gyllenhaal, que aunque correcto, no ofrece una de sus mejores actuaciones. Mención aparte a la Banda Sonora de la película, que sí consigue transmitir una sensación espacial y de presión constante que casa totalmente con el género. Podría haber dado mucho más de sí. Una lástima.

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Resumiendo que es gerundio

Seis astronautas encerrados en la Estación Espacial Internacional con la primera prueba de vida extraterrestre que ha descubierto el ser humano. Una vida extraterrestre que en lo único que pensará será en acabar con esos seis astronautas. Espacio cerrado, atmósfera opresiva, buenos efectos especiales, buena criatura y tensión a lo largo de la película. ¿Suena bien, pero todo muy visto verdad? La película en general no defrauda, sigue los cánones del género y ofrece lo que todos los espectadores esperamos cuando vamos a verla. El problema es que arriesga, tan y tan poco, que al final no deja poso alguno. Si a eso le sumamos unos momentos de emotividad que no encajan para nada en el conjunto y que se repiten a lo largo de su último tercio de metraje, tenemos una película de ciencia ficción y terror que podría haber ofrecido mucho más de lo que nos da. Teniente Ripley, la echamos de menos.

Lo mejor: el plano secuencia inicial presentando la tripulación y la nave, algunas escenas de tensión bien conseguidas, la primera muerte y su BSO.

Lo peor: arriesga poco dentro del género, aunque no lo pueda parecer al principio se relaja en las escenas sangrientas y tiene momentos que buscan la emotividad que no encajan con el conjunto y rompen el ritmo.

Te gustará si… todo lo que pueda oler a “Alien” te atrae.

La odiarás si… has visto ya mucho cine de terror y ciencia ficción y esperabas una película que arriesgara un poco más.

Me gustó menos que: Alien, el octavo pasajero

Me gustó igual o menos que: Horizonte final

Nota: 6’5/10

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