“Alien: Covenant”: La debacle de los Xenomorfos

AlienCovenant

Una nueva entrega de la saga “Alien” casi siempre es una buena noticia, aunque a todos los que nos consideramos fans nos dejó un poco fríos la película “Prometheus”. Éste último estreno de la saga pretende hacer de nexo entre “Prometheus” y “Alien, el octavo pasajero”. Hoy toca hablar de “Alien: Covenant”.

“Alien: Covenant” (2017) – Vista el 15/05/2017

Título original: “Alien: Covenant” (123 min.)

Director: Ridley Scott

Guion: John Logan y Dante Harper (Historia: Jack Paglen y Michael Green)

Reparto principal: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup y Demián Bichir

Género: Ciencia ficción, Terror

¿De qué va? (Sin Spoilers)

La nave Covenant se dirige con su tripulación llena de colonos y embriones para repoblar un planeta que se asemeja en condiciones a la Tierra. En su viaje, un contratiempo inicial hará que aparezca en su rumbo un paraíso perdido. La tripulación decidirá explorarlo y sufrir en sus propias carnes esa decisión.

Alien: La saga de terror espacial por antonomasia

Todo el que ha visto las películas de la saga Alien sabe que la criatura que acaba con cualquier bicho viviente que se cruce en su camino se trata de un ser extraterrestre de brutal aspecto. Más de 2 metros de altura, cuerpo absolutamente negro, extremidades afiladas (incluyendo una larga cola) y cabeza gigante en forma cilíndrica. De su boca surge una pequeña boca extensible con la que puede atravesar cualquier barrera y por sus venas y saliva corre un ácido que consume todo lo que toca. Eso es Alien.

El terror infundado por una criatura salvaje que surge de nuestro interior. La criatura en su forma más básica vive en unos huevos gigantes que llevan a un parásito de unos 50 cm, éste buscará la cara de cualquier ser vivo incauto que se acerque para aferrarse a ella e introducir un embrión en su interior. Cuando el embrión haya llegado a su punto de crecimiento adecuado, romperá el pecho del ser en el que habita para salir al mundo, y a partir de aquí no dejará de crecer, y alimentarse. Esto es ALIEN. La saga parece que ha perdido el rumbo mirando de centrar su historia en dar respuesta a unas preguntas que nadie ha formulado, cómo si se tratara de ciencia ficción sesuda: ¿De dónde venimos? ¿El ser humano ha de sobrevivir por encima de todo? Alien, es ciencia ficción, pero sobretodo es terror. Una criatura bestial que es imparable y que pondrá en apuros a la tripulación de la nave de turno.

Si se repasan las películas de Alien, es fácil comprobar que es un producto atrayente tanto para el público cómo para los estudios y los creadores: 6 películas pertenecientes a la saga original (“Alien, el octavo pasajero”, “Aliens: El regreso”, “Alien 3”, “Alien: Resurrección”, “Prometheus” y la presente “Alien: Covenant”), 2 crossovers (“Alien Vs. Predator” I y II), buena taquilla en todas y directores con renombre internacional en los proyectos tanto a nivel de crítica cómo de público (Ridley Scott, James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet). Además de ser historias ambientadas en el futuro y tener como brutal antagonista a una criatura que arrasa con todo lo que se le pone por delante, tienen una peculiaridad: siempre su protagonista es un personaje femenino, y será el que muestre un mayor instinto de supervivencia y lucha. En las cuatro primeras películas fue Sigourney Weaver, acompañada en “Alien: Resurrección” por una maravillosa Winona Ryder, y dejando el listón muy alto para las posteriores heroínas. Noomi Rapace hace algo más que cumplir expediente en la floja “Prometheus” (con una escena de autooperación para extraerse el Alien de su interior sencillamente espectacular) y Katherine Waterston hace lo que puede en ese despropósito llamado “Alien: Covenant”. Pero no me adelanto.

Una tripulación de chichinabo (ojo, comentarios con spoilers)

No quiero sentar un precedente pero voy a hacer una crítica comentando detalles concretos y directos de la película que para mí hacen que no funcione y que hacen de “Alien: Covenant” un producto inferior. Pertenece a una saga de prestigio creada por Ridley Scott que en ésta última película (y como en “Prometheus”) también dirige y vapulea su propio trabajo. Me explico.

Si no quieres leer esos detalles pasa a “Resumiendo que es gerundio”.

La película arranca con una charla entre un hombre y un androide, siendo el primero el creador del segundo. Su charla es sobre la existencia y la creación, y rápidamente el hombre deja claro su funcionamiento como creador, sometiendo al androide. Pretende ser un anticipo de lo que se verá a posteriori en la película, convirtiéndose en la esencia de los orígenes de la malvada criatura alienígena. Aquí aparece uno de los problemas de la cinta, se quiere centrar de nuevo en la creación y las dudas existenciales, en vez de centrarse en el terror infundado por un ser exterminador cómo hacían las películas clásicas. Parece una excusa para justificar que la presente película se haya rodado, mirando de insuflar complejidad al universo y tramas creadas, siendo uno de los males más visibles que está sufriendo el cine actualmente. Se crean incontables precuelas, secuelas, remakes y reboots de historias ya contadas. Es más sencillo para los estudios apostar por historias conocidas a las que el público responderá en taquilla que apostar por nuevas historias y sagas que pueden no cuajar y ser fracasos en taquilla. Conservadurismo anodino. Pero volvamos a “Alien: Covenant”.

Una gran nave espacial llamada Covenant se dirige a un nuevo planeta con condiciones parecidas a la Tierra para repoblarlo y convertirse en un nuevo inicio para la raza humana. En su interior viajan una pequeña tripulación a los mandos, un androide y miles de colonos y embriones. Todos menos el androide están hibernado, puesto que el viaje tiene una distancia tan larga que supondrá años de viaje. En un accidente, mueren algunos miembros de la nave y se para el circuito de hibernación de los tripulantes para que puedan solucionar el problema. Justo en ese momento, detectan un planeta que tiene unas condiciones mejores que el planeta al que se dirigían. Así, de la nada, aparece una opción mejor que a la que se han estado dirigiendo durante años y por la que han organizado todo el operativo. Decidirán cambiar de rumbo para adentrarse en ese planeta. Y lo mejor de todo: lo hará una pequeña nave con prácticamente toda la tripulación que dirige Covenant y sin las medidas adecuadas de seguridad y aislamiento. Evidentemente esto supondrá la infección por la parte de algunos de los tripulantes, en la que será la primera de las apariciones de un Alien y mostrará el nivel de los integrantes de la expedición. La enfermera mirará de aislar a dos personas dentro de la nave, resbalando de forma absurda en momentos clave de enfrentamiento con la criatura y abriendo fuego por doquier sin ningún tipo de miramiento haciendo explotar la pequeña nave. Y aquí no acaba la cosa: personajes que se separan del grupo en momentos de extrema peligrosidad diciendo que “necesitan irse a lavar”, otros que hacen caso de personajes absolutamente desquiciados y que cuando les dicen “mete la cabeza en ese huevo gigante que no te va a pasar nada” lo hacen, personajes que pierden a sus parejas brutalmente y a los dos segundos ya están preparados para la acción… Un despropósito. Fórmulas de películas de terror para adolescentes que resultan inverosímiles. ¿O es que el futuro de miles de colonos y de la raza humana se lo han concedido a la tripulación más estúpida del mundo?

Antes he mencionado el nuevo rumbo que está cogiendo la saga. Se pretende dar un enriquecimiento al universo en el que están ambientadas las películas de Alien mirando de dar respuesta a cuestiones que no se abordaban en las cintas originales y, por otro lado, abriendo algunos frentes nuevos. El tema que más despunta en la película es el de la creación, vinculado a las grandes preguntas de la humanidad, y centrándose en los dilemas de dos androides creados por el ser humano, como si de dos replicantes salidos de la mismísima “Blade Runner” se tratara. Parece que Ridley Scott se ha quedado con el gusanillo de rodar la secuela (pese a las siete versiones diferentes que existen de la original), que estará en manos de Denis Villeneuve.

“Alien: Covenant” tiene algunas cosas positivas. El ritmo es trepidante y decae en muy pocos momentos, creando una película entretenida a lo largo de su metraje. Los efectos especiales son dignos sin llegar a ser espectaculares, aunque he echado de menos al Alien más “material” y menos generado por ordenador. También tiene algunos momentos en los que se pretende acercar de forma tan evidente a “Alien, el octavo pasajero” que los que somos fans de las películas originales es inevitable que disfrutemos (el momento rotura de pecho, los huevos, la criatura de Alien original…), además lo hace sin complejos en cuanto al uso de la violencia y la sangre, pero el resultado resulta descafeinado, ya que el aproximamiento se realiza de forma tan superficial, que lo nostálgico se vuelve rápidamente aborrecible. Por no hablar de unos personajes que resultan planos a lo largo del metraje. No sabemos nada de ellos, ni nos importa saberlo. Nos importan tan poco que hasta nos da lo mismo que cualquiera de ellos muera. Incluso si es de forma sangrienta. Curiosamente el único personaje que ofrece algo de carisma es un androide carente de emociones, al menos a primera vista. Una auténtica debacle respecto a la saga original.

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Resumiendo que es gerundio

Muchas críticas apuntan a que “Alien: Covenant” hace de nexo entre “Prometheus” y “Alien, el octavo pasajero” y si nos centramos puramente en el momento en que suceden los hechos que muestra la película sí que es así. Después de una “Prometheus” en la que se buscaba ampliar la historia del universo de Alien, éste film pretende conectar las dos películas mirando de cerrar tramas que se abrieron y abriendo algunas nuevas. El ritmo de la película por lo general no decae, los efectos especiales son bastante dignos y existen homenajes a lo largo del film que encantará a los fans. El problema es que esas referencias a las películas originales se han hecho con tal desgana y el guion está tan repleto de momentos absurdos, que lo que hace es mancillar el recuerdo de una saga excelente. Las situaciones planteadas son inverosímiles una detrás de otra, los personajes actúan tomando decisiones y comportándose de una forma tan irresponsable que parecen los adolescentes de un film slasher, y las filosofadas que surgen a lo largo del metraje son tan inocuas y encajan tan poco en el conjunto, que un fan de Alien cómo yo solo puedo decir una cosa: no compro. Una lástima, pero no compro.

Lo mejor: Michael Fassbender y alguna escena puntual que recuerda a la esencia de “Alien” (todo desvelado previamente en el trailer, como no).

Lo peor: el guion es de risa, las situaciones que se plantean son increíbles, las decisiones que toma toda la tripulación son de una absurdez absoluta, los personajes son absolutamente planos y los pocos momentos que funcionan son refritos de la saga original.

Te gustará si… es tu primera película de “Alien” y eres poco exigente con el hecho de que sucedan cosas más o menos coherentes en pantalla.

La odiarás si… conoces y has disfrutado mínimamente la saga “Alien”.

Me gustó más que: Campo de batalla: La Tierra

Me gustó menos que: Alien: Resurrección

Nota: 3/10

2 comentarios en ““Alien: Covenant”: La debacle de los Xenomorfos

  1. Me encanta leer a iluminados despotricar de Covenant. Os llamáis fan, y nada os viene bien. Que a ti te parezca que la tripulación es “inútil”, a muchísima gente nos parece que, simple, llanamente, actúan como actúan porque es totalmente lógico. Cuando dices que la médico encierra a dos personas en la cabina y blablablabla, y tropieza y blablabla… es todo lo lógica que debe ser una situación así. Tripulante que no sabes que le ocurre, otra, pegando gritos porque tampoco sabe qué ocurre.

    Ente desconocido, histeria, pánico, etc…

    Pero claro, tú, posiblemente, hubieses abierto la puerta. O de salir corriendo, ni siquiera hubieras tropezado. Claro, campeón. Eres de acero templado.

    De haber algo absurdo, sois precisamente vosotros, que hacéis guiones muy lógicos desde vuestras plataformas cada día. Que eso es lo que sois, directores de cine, todos. Entendidos de la industria, técnicos, fotógrafos, etc. Menudos pamplinas estáis hechos. Ya ni me molesto en contestar a los absurdos que despitricaras de Prometheus, porque, chaval, eres directamente bobo.

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    • Buenas Paula, con tu comentario te acabas de convertir en la primera persona que falta al respeto al dar su opinión en el blog:
      ¡Enhorabuena!

      En la crítica simplemente remarco los momentos que han hecho sacarme de la película y por los cuáles la valoro tan negativamente. Si a ti te ha gustado lo respeto, no tenemos porqué coincidir.

      Cómo actúa una tripulación de élite frente a las situaciones que se les van planteando, me resulta totalmente inverosímil. No digo que yo lo haría mejor (ni en broma, vamos), sólo pido coherencia en el planteamiento. No me parecen reacciones reales.

      Evidentemente, la crítica no será nunca comparable a la creación de una obra de arte, pero es que no lo pretende en ningún momento. Yo escribo en éste blog porqué me apetece, y lo hago en mi tiempo libre. Si quieres leerlo bien, si no también. Punto.

      Para acabar: gracias por comentar en el blog y te recomiendo que dejes de faltar al respeto simplemente porqué alguien no coincida con tus opiniones. Y menos por opinar sobre una película.

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