“La forma del agua”: La bella y el monstruo

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Sigue el repaso a las películas nominadas a los Óscar. No podía dejar de hablar de la última obra de Guillermo del Toro, preestrenada en el festival de Sitges y que ha cosechado 13 nominaciones a los premios de la Academia. Hoy toca hablar de: “La forma del agua”.

“La forma del agua” (2017) – Vista el 26/02/2018

Título original: “The Shape of Water” (119 min.)

Director: Guillermo del Toro

Guion: Guillermo del Toro y Vanessa Taylor

Reparto principal: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon y Octavia Spencer

Género: Drama, Fantasía

¿De qué va? (Sin Spoilers)

Durante la Guerra Fría, el gobierno de los Estados Unidos consigue capturar a un extraño ser anfibio que inmediatamente es encerrado en un laboratorio secreto. Allí trabaja Elisa, una joven muda que trabaja de limpiadora y que se verá fascinada por la extraña criatura.

Un cuento adulto sobre la tolerancia

Guillermo del Toro tiene unas obsesiones en su cabeza que se plasman a lo largo de su filmografía. La fantasía llevada al extremo para luchar contra la dura realidad, las criaturas monstruosas que la mayoría de las veces son menos salvajes que los propios seres humanos y el sometimiento de unos seres frente a otros. Elementos que se repiten en sus películas y que como no, aparecen de nuevo en su última obra.

“La forma del agua” nos habla de la lucha de los marginados y de un amor imposible, y lo hace en un relato próximo al de los cuentos infantiles, pero enfocado a un público adulto. Elisa es una mujer muda que vive encima de un antiguo cine. Trabaja de limpiadora en una instalación secreta del gobierno junto a su amiga afroamericana Zelda. Su vida sigue su rutina, en la que compagina el trabajo con la convivencia con Giles, un artista gay que vive en el piso de al lado. Esa rutina se ve rota por dos incorporaciones al laboratorio secreto: la del coronel Richard Strickland, nuevo jefe de seguridad, y una extraña criatura marina que ha sido capturada en un río de Sudamérica. Elisa tendrá una extraña conexión con la criatura, y hará todo lo posible para protegerla de los experimentos sufridos en el laboratorio y de los maltratos ejercidos por el brutal Strickland.

La lucha del bien contra el mal, de unos personajes marginados contra el sistema opresor, está representada en los diferentes roles de los personajes protagonistas. Por un lado están los desfavorecidos: una mujer discapacitada (muda), un hombre homosexual y una mujer negra, todos de clase trabajadora, defendiendo a una criatura monstruosa capturada, curiosamente, en Sudamérica. Los represores: los científicos (las supuestas mentes pensantes), los militares (el brazo armado del poder) y el nuevo jefe de seguridad (un hombre de clase media que trabaja de forma ciega para el gobierno). Una metáfora evidente de las luchas sociales existentes en la Guerra Fría y muy a nuestro pesar, en la actualidad.

Las actuaciones del reparto son bastante correctas, especialmente la de Sally Hawkins como Elisa, la protagonista, y Octavia Spencer, como Zelda, su compañera de trabajo y amiga, pero por encima de todas brilla la de un Michael Shannon desatado interpretando al malvado Strickland. Es cierto que resulta excesivo y peca de extremista, hasta llegar el punto en el que el personaje se convierte en una auténtica parodia de sí mismo, pero eso no significa que no funcione.

Las referencias a otras obras se van sucediendo a lo largo de la película. Conforme va avanzando el metraje, es inevitable pensar en el clásico de 1954 “La mujer y el monstruo” (“Creature from the Black Lagoon”, en inglés), en “La bella y la bestia”, en “La ciudad de los niños perdidos” o incluso en algunas obras de Tim Burton. “La forma del agua” es una constante alusión a grandes películas del género fantástico.

Guillermo del Toro también realiza una gran mezcla de géneros: fantasía, drama, romance e incluso musical hacen su aparición a lo largo del film. Consigue una propuesta que a nivel artístico y técnico brillan a un nivel de excelencia. Sigue siendo fiel a su cine, no solo en sus temáticas, sino que además sigue mostrando detalles tan típicos de sus obras, como las muestras de violencia en determinados momentos que no parecen encajar con el tono general. Pero la obra tiene sus flaquezas. Peca de tradicionalismo en su propuesta, los personajes y representaciones están excesivamente estereotipados y las referencias son tan evidentes que tenemos la sensación constante de estar viendo algo previsible y que ya hemos visto antes (aunque probablemente no de una forma tan visualmente atractiva).

Trece nominaciones a los premios Óscar conseguirán que el gran público se acerque a una propuesta de cine fantástico, y eso siempre es buena noticia. Solo espero que las expectativas no les juegue una mala pasada, como en mi caso.

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Resumiendo que es gerundio

“La forma del agua” es un gran romance entre une mujer muda que limpia unas instalaciones secretas de los Estados Unidos y una criatura anfibia que ha sido capturada y encerrada ahí. Amor entre especies en plena Guerra Fría. También es la lucha entre los colectivos marginados, representados por esa mujer discapacitada, su amiga negra y su compañero homosexual, frente al poder opresor, con los militares, los científicos y un agente de seguridad al frente. Una metáfora poco sutil, pero bastante efectiva de los males del pasado y del presente en Estados Unidos. Contiene demasiadas referencias a otras películas en su haber, y un desarrollo bastante tradicional y previsible, pero también es técnicamente impecable y tiene una dirección artística sublime. “La forma del agua” aglutina elementos típicos del cine de Guillermo del Toro: fantasía, extrañas criaturas, violencia, y la confirmación de que la peor de las bestias, es el propio ser humano.

Lo mejor: la magia de cuento clásico que rezuma el relato. El malvado y desbocado Michael Shannon. El apartado técnico brilla en todos sus aspectos. Su mensaje  poco sutil, enaltecedor de la tolerancia y de lucha de los marginados contra un sistema opresor.

Lo peor: un homenaje constante e innumerables referencias a otras obras que derivan en una sensación de déjà vú constante. Demasiado tradicional en su desarrollo, la hace muy previsible. La desmesurada euforia que ha habido a su alrededor por las 13 nominaciones a los Óscar, juega claramente en su contra.

Te gustará si… te gusta el género fantástico o las obras de Guillermo del Toro.

La odiarás si… aparece una mueca en tu cara cuando aparece un monstruo o cualquier otra criatura en una película.

Me gustó más que: Mimic

Me gustó menos que: El laberinto del Fauno

Nota: 7/10

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