“Dolor y gloria”: Tormentos pasados y presentes

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Una nueva película de Pedro Almodóvar en cartelera siempre es motivo de celebración (al menos lo es para un servidor). Después de conseguir críticas dispares con “Julieta” y de ser vapuleado por “Los amantes pasajeros”, el director manchego firma su obra más personal en la que se abre en canal para mostrar todas sus pasiones, miedos y recuerdos. Hoy toca hablar de “Dolor y gloria”.

“Dolor y gloria” (2019) – Vista el 27/03/2019

Título original: “Dolor y gloria” (108 min.)

Año: 2019

Director: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar

Reparto principal: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz y Leonardo Sbaraglia

Género: Drama, Español

¿De qué va? (Sin Spoilers)

Salvador Mallo es un director de cine con una extensa carrera cinematográfica que ahora está en horas bajas. Con problemas físicos, depresión y adicción a los fármacos, Salvador ha perdido la pasión por escribir y por rodar. La necesidad de recordar su pasado y de reencontrarse con gente que parecía olvidada se vuelve algo imperante en su vida.

En guerra consigo mismo

El paso de los años aporta experiencia y vivencias que nos hacen crecer personalmente, pero muchas veces ese paso del tiempo también conlleva sumar cargas a nuestras espaldas. Nos conocemos más, sabemos con más certeza lo que nos hace vibrar y lo que nos repele o hastía. Perdemos la sensación del descubrimiento, la adrenalina de la primera vez y la substituimos por la reconfortante tranquilidad de lo conocido. Aparecen nuevas inseguridades y muchas veces navegamos entre los recuerdos buscando esos momentos en los que no estuvimos especialmente lúcidos, tuvimos un desengaño o no nos comportamos como debíamos con alguien determinado. También valoramos más el tiempo y  miramos de dedicarlo a las personas y cosas que realmente valen la pena. Lo que verdaderamente nos llena. ¿Pero qué sucede cuando has hecho lo que más te apasiona tantas veces que ha dejado de generar una satisfacción? ¿Y si aborreces enfrentarte a ello de nuevo y solo te persiguen los fantasmas de tus errores? ¿Y si solo encuentras confort al revivir los momentos del pasado?

Salvador Mallo es un director de éxito con una gran filmografía, aunque hace tiempo que no rueda ninguna película o que escribe algún guion o relato. La filmoteca va hacer una retrospectiva de una de sus primeras películas, pero le da mucha pereza ir a presentarla y además no se habla desde hace ya más de 30 años con Alberto Crespo, el actor protagonista. Salvador está obsesionado con sus males físicos, sus migrañas, los dolorosos ataques de tos que padece y la depresión que lo envuelve cada día más. Es huraño y difícil de ver en actos públicos, pero un día en una cafetería se encuentra con Zulema, una actriz de sus primeras películas. Hablan de rodajes, del cine y en general, de tiempos pasados y gracias a ese encuentro Salvador consigue el contacto de Alberto. Se arma de valor y va a verlo a su casa, sin saber demasiado que pretende, pero con ganas de cerrar heridas que quedaron abiertas hace años. Y es que Salvador últimamente piensa mucho en el pasado, en su vida en las cuevas de Paterna con su madre, en los encontronazos vividos a lo largo de su carrera, en los últimos días de su madre anciana, en las películas que había realizado o en los amores que dejan huella. Salvador necesita reencontrarse consigo mismo para volver a encontrar su pasión. Su motivación. El deseo.

“Dolor y gloria” es la última película de Pedro Almodóvar y ha conseguido encandilar a crítica y público con una propuesta todavía más personal de lo que nos tiene habituados. Almodóvar se abre en canal para mostrar sus entrañas, removerlas y lanzarlas contra el público. La obra supone un autorretrato, una autobiografía en el que refleja sus principales señas de identidad, sus gustos, miedos, recuerdos, desengaños… Un viaje en el que su propia figura se mimetiza con el personaje de Salvador Mallo, interpretado por un Antonio Banderas que se vuelca en su actuación de director atormentado, físicamente degradado y mentalmente bloqueado. Un Salvador que pasa sus días lejos de la escritura y de rodar, con múltiples males físicos y mentales, en los que solo encuentra calma con la automedicación, los recuerdos de su madre (durante su infancia viviendo en las cuevas y en su última etapa antes de fallecer) y los reencuentros con personas del pasado. Los flashbacks que presentan los recuerdos de Salvador ofrecen dos de los mejores elementos del film: cuando nos traslada a su infancia, mostrando una época que la mayoría tendemos a idealizar, y cuando vemos los últimos tiempos en los que convivía con su madre ya anciana, dándonos la mejor actuación de la película con la interpretación de Julieta Serrano.

La obra contiene todo lo que define a la figura de Almodóvar y a su cine. Transpira su personalidad por todos los poros, y si su cine nunca ha conectado con un determinado sector es difícil que con “Dolor y gloria” consiga superar esa barrera, aunque hay que reconocer que tiene momentos de gran fuerza que llegarán a cualquier tipo de espectador. El arranque puede resultar distante y provocar que el público no conecte con la obra, sumado además a una peculiar decisión de incluir un monólogo de Salvador en el que describe los males que padece acompañado de unas imágenes anatómicas realizadas en 3D que no encajan en tono y forma con el resto de película. El presente del protagonista resulta menos atractivo que lo que nos muestra en su pasado, provocando una sensación extraña de metacine (presente durante toda la obra pero acentuada al reflexionar sobre este punto), ya que es lo que le sucede al propio Salvador cuando se recluye en sus recuerdos para sentir la satisfacción de tiempos pasados, haciéndonos pensar que probablemente es lo que le sucede al propio Almodóvar y por eso lo ha querido plasmar así en su obra. Eso conecta con el brillante final del film. Un desenlace que hace que nos replanteemos lo visto en la película, que sirve de carta de amor a la profesión cinematográfica, al propio séptimo arte y que nos demuestra lo importante que es estar en paz con uno mismo y seguir el camino de las pasiones que nos llenan de verdad.

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Resumiendo que es gerundio

“Dolor y gloria” sirve de cierre de la trilogía involuntaria iniciada por “La ley del deseo” y seguida por “La mala educación”. En este último film Pedro Almodóvar se abre absolutamente para ponerse en el ojo del huracán y mostrar todo lo que lo define como persona, como figura mitificada y como cineasta: sus referencias y gustos, sus miedos y desengaños, sus pasiones y aflicciones. Antonio Banderas interpreta concienzudamente a Salvador Mallo, el personaje en el que Almodóvar ha reflejado su realidad deformada. Un director de cine atormentado, con problemas físicos, adicto a los medicamentos y que vive entre los reencuentros con personas que parecían desaparecidas de su vida y los recuerdos del pasado. Una obra que mezcla momentos de gran fuerza, como los flashbacks de la infancia del director, los últimos tiempos de convivencia con su madre anciana (interpretada por una gran Julieta Serano) o su magnífico y redondo desenlace, con otros más tediosos, como el frío arranque de la película o escenas con algunos cameos que no acaban de aportar demasiado al conjunto. Gran cierre de trilogía (mi preferida de las 3) para una obra que resulta ser la más personal del director, que gustará a la mayoría de sus seguidores e incluso puede conseguir aproximar a sus detractores. Eso sí, no se vuelve a acercar a su cine más iniciático y sin complejos y abraza de nuevo la tragedia y el drama más sesudo.

Lo mejor: los fragmentos del pasado, en el que Salvador es niño y vive con su madre en las cuevas de Paterna. El papel de la madre en su edad anciana, realizado por una brillante Julieta Serrano. Un desenlace que ofrece una reinterpretación magnífica a todo lo visto y supone un canto al cine y a seguir el camino de lo que a uno le apasiona y le define. La actuación de Antonio Banderas.

Lo peor: cierta distancia y frialdad de inicio. El presente de Salvador se antoja menos atractivo que los recuerdos de su pasado. El monólogo mostrando los problemas físicos y mentales del protagonista desentona en tono y forma con el conjunto de la película.

Te gustará si… te atrae mínimamente el cine de Almodóvar y quieres conocer parte de su vida y pensamientos volcados en la obra más personal del director manchego.

La odiarás si… te resultan cargantes las películas que dejan de lado la acción de cualquier tipo para centrarse en las vivencias y conversaciones entre personajes atormentados.

Me gustó más que: La mala educación

Me gustó menos que: Volver

Nota: 7’5/10

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