La Crónica: Encuentro con Rick Baker (Sitges 2026)

El domingo 11 de octubre a las 5 de la tarde en la Carpa Noray del Hotel Melià, se celebró el encuentro con Rick Baker, creador de efectos especiales y considerado de forma unánime una leyenda en el diseño de criaturas y monstruos para el cine. Baker ostenta el récord absoluto de Premios Óscar al mejor maquillaje, habiendo ganado el galardón en 7 ocasiones de un total de 11 nominaciones.

Tras ser presentado por Ángel Sala, director del festival de Sitges, el encuentro se basó en las preguntas directas que lanzaba el público al mito de los efectos especiales. Durante 45 minutos y con traducción simultanea en catalán, disfrutamos de su amplio conocimiento y de múltiples anécdotas e historias que explicó de forma próxima y sin tapujos. En el artículo en cuestión realizo una transcripción más o menos libre de lo sucedido en el encuentro.

Àngel Sala: Todos tenemos en la cabeza la transformación del licántropo de Un hombre lobo americano en Londres (John Landis, 1981). Rick Baker, bienvenido ahora y siempre a Sitges.

Muchas gracias. Y gracias por venir, antes estaba en el encuentro con Peter Jackson y pensaba que después os habríais ido todos.

Àngel Sala: Con la perspectiva de su trayectoria y aunque también existe cierta tendencia en recuperar los efectos tradicionales de siempre, ¿cuál es sumirada de los tiempos actuales, con una mayor presencia de los efectos digitales?

Cuando llegaron los efectos digitales los que nos dedicamos a esto y llevábamos un tiempo trabajando nos sentimos de golpe unos dinosaurios. De repente los actores ya no tenían que interactuar con algo físico. Si miramos los efectos especiales de los últimos diez años y los comparamos con los de ahora, podemos afirmar que los efectos actuales son mejores. Cuando veo películas que usan efectos digitales hoy en día, pienso en lo que estábamos intentando hacer al mismo tiempo de forma manual. Al principio costó adaptar la silicona y el software, pero la industria evolucionó y hoy hay artistas increíbles en todo el mundo haciendo un trabajo hiperrealista. Es un sector que siempre está avanzando y en constante evolución.

Público: En King Kong (John Guillermin, 1976), aparecía una mano gigante que atrapaba a Jessica Lange, ¿cómo se creó ese efecto especial?

En los efectos especiales trabajamos Carlo Rambaldi y Glen Robinson. La mano gigante hidráulica fue obra de ellos dos. Esa mano era tan grande que pensábamos que ahogaríamos a Jessica Lange, así que antes hicimos las pruebas con un doble. En la prueba inicial la mano se cayó, cosa que aterrorizó a Jessica Lange.

Público: ¿Hay alguna criatura de su creación que le resultase especialmente compleja de aplicar en el actor o actriz?

Se me asocia siempre a las transformaciones, y reconozco que es algo que siempre me ha apasionado. A mis 20 años me presentaron una historia, en la que se tenía que realizar una metamorfosis. Ahora me gustaría hacer de nuevo otra transformación como la de Un hombre lobo americano en Londres. Hay veces que el resultado final no se ajusta a lo que tenía en mente y me gustaría hacer las cosas diferente.

Disculpad, pero aquí delante tengo a Michael Ironside y me da miedo que me estalle la cabeza como en Scanners (David Cronenberg, 1981).

Michael Ironside: Tranquilo, estoy aquí para aprender.

Público: ¿Cómo fue tu trabajo con Larry Cohen?

Una experiencia muy interesante. Un día recibí una llamada de Larry, diciendo que quería hacer una película sobre un neonato que quería matar a todo el mundo y que tenia atemorizada a toda la población de Los Ángeles (¡Estoy vivo!, Larry Cohen, 1974). Me pedía que construyera al bebé, y acepté. Mi voluntad era hacer una criatura que atemorizara al reparto. En esa época, lo construí en casa de mis padres. Lo he traído para la exposición que hay en Sitges. Larry está como una cabra, es un gran guionista y tiene muchísimas ideas. Le enseñé el monstruo y después de un silencio me dijo: «¡Me encanta! Hagamos que vaya a 4 patas y que suba por las piernas de los actores». La primera figura era algo parecido a una marioneta, no podía hacer nada de lo que me pedía. En aquella época me pagaban 50 dólares al día, así que tocaba a ponerse a trabajar lo más rápido posible. Otro día me pidió ayuda con el maquillaje para otra película, cuando llegué a su casa todos los actores eran afroamericanos y no tenía los colores adecuados para el maquillaje. Larry hacía películas magníficas con muy poco presupuesto.

Público: Te sigo desde hace muchos años y siempre has hablado de Jack Pierce como un referente y una figura a reverenciar.

Jack es el mejor maquillador de la Universal durante la época dorada de las películas de terror. Utilizaba látex en la cara de los actores y la nueva dirección de Universal lo despidió. Parece que es algo que no nos puede pasar, así que hay que estar al día de la tecnología. Os recomiendo que veáis cualquier documental de la vida de Jack Pierce, os impresionará. Jack ha sido mi primer ídolo. También me ha servido para saber que hay que mantenerse al día y evolucionar.

Público: ¿Hay alguna criatura o monstruo que te hubiese gustado hacer?

Como ha dicho antes Peter Jackson, intento hacer primero un proyecto y después otro. Me habría gustado haber participado en muchos otros proyectos, como por ejemplo Eduardo Manostijeras (Tim Burton, 1990), pero me siento un auténtico afortunado. Mi pasión es mi oficio, es mi vida. Me han dado premios y me invitan a comida gratis y a festivales tan maravillosos como Sitges.

Público: Háblanos de alguna película, criatura o rodaje que te marcase especialmente.

Al principio de mi carrera siempre me preguntaba si sería capaz de hacer una herida. Por ejemplo, en relación al hombre lobo, me planteaba si podría hacer todo lo que me pedían a nivel de transformación. Un guion que me sorprendió muchísimo es el de Videodrome (David Cronenberg, 1983), ya que concretaba con mucho detalle todo lo que sucedía a nivel visual y de transformación. Había ideas que se tenían que replantear en la ejecución. Yo, sinceramente, no sabía como hacer esas cosas, pero me dieron gran libertad de acción y me puse a experimentar. Hubo un día con David Cronenberg y James Woods en el que había creado una gran cantidad de órganos sexuales y los puse encima de una mesa, y ellos estaban deliberando sobre su incorporación a la película. David dijo: «me lo pienso«. También había una escena en la que Max dispara y un cáncer es expulsado por su cuerpo, la replanteamos para que tuviera una visión subjetiva, cambiando la mirada y viendo primero el interior y después el exterior. Fue todo un reto. La película es una locura, pero el guion lo es aún más. Leedlo.

Público: Algunos de nosotros somos monsters makers y su trabajo para nosotros es una gran inspiración. Háblenos sobre su inspiración y como ha llegado a crear criaturas icónicas.

Mi principal inspiración es el propio cine. Siempre he mirado películas y me he planteado como se ha hecho una u otra cosa. También siempre he tenido una voz en mi interior que me ha dicho «Hazlo«. Me dejo llevar. La idea inicial fluye, es un proceso incluso un poco espiritual. Comienzo a trabajar con los materiales y todo avanza, es un proceso mágico. También sucede que hay cosas que parece que funcionan de una determinada manera y cuando cambias la perspectiva y las miras desde otro ángulo te das cuenta de que hay que replantear cosas.

Público: ¿Cómo ha cambiado la profesión de sus inicios a los tiempos actuales?

Siempre he estado intentar al día de los cambios tecnológicos y las nuevas técnicas. Antes dibujaba con papel y lápiz para plasmar una idea y ahora hay métodos que te permiten modificar esas ideas de forma más rápida y eficaz. La carne sintética ha ido mejorando con el tiempo. En la carne, es importante el efecto traslúcido para transmitir vida, realidad. La implementación de nuevos materiales que fueran más compatibles con el sulfuro avanzaron la industria, fue toda una revolución. Actualmente hay materiales nuevos y experimentación constante.

Público: ¿Hacia dónde cree que va la industria?

Cuando escuché que querían rodar Un lobo hombre americano en París (Anthony Waller, 1998), pensé: quiero ver esa película para ver la ostia que se va a dar. Existen obras actuales con efectos digitales increíbles, pero hay cosas que no funcionan. El remake de El planeta de los simios (Tim Burton, 2001) pensaba que sería una mierda y conseguimos realizar unos efectos espectaculares. El maquillaje en esa película era increíble.

Público: ¿Alguna predilección de maquillaje o criatura realizada?

Me gustan los monstruos peludos. La primera persona que conocí en la industria era una persona que me dijo: «que se te den bien las cosas peludas, la gente no sabe trabajar con pelo». He hecho muchísimos simios, hombres lobo y muchas otras criaturas peludas, pero también me he divertido creando otra serie de criaturas y monstruos. Fue muy divertido crear muchísimas versiones de Eddie Murphy en El profesor chiflado (Tom Shadyac, 1996) o inventar todo tipo de extraterrestres en Men in black (Barry Sonnenfeld, 1997).

Público: ¿Te encargas de los disfraces de Halloween de la familia?

Esa es una gran tradición familiar. Siempre le he hecho los disfraces a mis hijas. Vivo cerca de Universal Studio y la ciudad enloquece cuando se acerca Halloween. Las casas se decoran, montan figuras animatrónicas en los patios y todo el mundo se disfraza. Empezamos a trabajar en el mes de julio y le dedicamos muchas horas. Actualmente le preparo los disfraces a más miembros de la familia, a mis hijas, sus parejas, a mis nietos y nietas… se acumula el trabajo. Por falta de tiempo y compromisos este año será el primero que no haga los disfraces y espero que no se me tenga en cuenta en el barrio. Ya me estoy escondiendo detrás de los setos.

Público: ¿Algún consejo para alguien que acaba de comenzar? Quiero ser tan genial como usted.

Eso no va a suceder. Es broma. Comencé a los 10 años, experimentando y leyendo libros sobre maquillaje teatral en la biblioteca. Entonces no tenía el acceso actual a información, así que tocaba buscar donde se podía y ser autodidacta. En Videodrome, Cronenberg me pidió si podía meter la cabeza de Max en una televisión, que experimentase sin miedo. Ahora hay mucha información, pero no toda es buena, hay vídeos en YouTube con procesos terribles. También existen escuelas muy buenas que explican cómo se hacen las cosas, pero creo que eso puede generar ciertas limitaciones en la experimentación y el descubrimiento. Lo mejor que se puede hacer es aprender de los errores. Hazlo, inténtalo y equivócate.

Público: Soy un gran fan de Octoman (Harry Essex, 1971). ¿Cómo te sentiste al hacer tu primera película?

Eres un niño y eres fan mío y de Octoman, ¡no me lo puedo creer!

Es mi primera película y en aquel entonces Harry Essex quería hacerla en stop motion. El presupuesto era tan bajo que era imposible, así que teníamos 6 semanas y 2.000 dólares para crear un traje de goma que recreara a Octoman, un hombre pulpo de alargados tentáculos. Muchas veces se referencia como una película mala y se ponen fragmentos para reírse de ella, pero yo le tengo un especial cariño. Para que veáis el tipo de rodaje que fue, os explico un par de anécdotas. Un día fuimos en coche con Octoman sentado detrás al lugar de grabación, en un parque con una cueva. Al llegar, nos bajamos del coche y estuvimos esperando un rato, pero allí no había nadie. Fuimos a una cabina telefónica y llamamos a Harry. El tipo nos dijo que se le había olvidado avisarnos de que se había cancelado el rodaje del día. ¡Se le había olvidado avisar a Octoman! ¡Cuando la película se llama Octoman! Otro día teníamos que rodar una escena en la que Octoman sale de una rulot y hay una lucha con un tipo y un tronco. La escena nos pareció que podía tener cierto riesgo así que le preguntamos si íbamos a ensayar. Harry contestó de forma contundente: «No hay tiempo. No tenemos dinero». La escena acabó con un actor con la mano rota y con los huevos pisados. El rodaje se tuvo que parar unos días. Yo, pese a mis 20 años, no me pude aguantar y le dije: «No teníamos tiempo para ensayar, ¿verdad?» El director acabó arrancando páginas del guion. Hacer cine es una auténtica locura. Muchas veces toca hacer cosas que no encajan al 100% con lo que tenías en mente, o directamente no son lo que quieres hacer, depende del equipo con el que trabajes, de lo que se tenga en mente y del presupuesto, pero todo aporta algún aprendizaje.

Ángel Sala: No se me ocurre mejor cierre para esta sesión con Rick Baker que alguien tan joven reivindique una película como Octoman, obra que, por otro lado, también adoro. Muchísimas gracias por compartir su tiempo con nosotros y con el festival de Sitges, señor Rick Baker.

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