La Crónica: Una tarde en el Salón del cine y las series

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Soy un habitual del Salón del cómic de Barcelona. Voy desde que me alcanza la memoria, “y más allá” (como dice Buzz). Algún año también he ido al Salón del Manga porqué me gusta el anime y la cultura japonesa pero no me acaba de emocionar tanto cómo el anterior. Que se celebre un Salón del cine y las series sólo podía suponer una buena noticia. En la crónica de hoy: “Una tarde en el Salón del cine y las series”.

Jaulas en las puertas de los bares

Somos de Salt. Bueno, de Salt y Riudellots. Y quedamos con unos amigos de Sils para ir a al Salón del cine y las series. Bueno, ahora viven en Sils, pero son de Vidreres y Maçanet. Tren a Sants, baño por 50 céntimos en la estación, quedada con los colegas y a coger un tren de cercanías para la Farga de l’Hospitalet dónde se celebra el salón.

Al llegar lo único que nos preocupa inicialmente es conseguir encontrar un lugar donde apagar las ansias de zampar que teníamos los cuatro. Entrada al centro comercial y decepción posterior por la cantidad de gente y colas que se formaban en su interior. Vueltas por los alrededores y la desesperación que se adueña de los ánimos del grupo. Cuando te planteas entrar a comer en restaurantes o bares dónde: el poder del frito inunda el ambiente y se puede cortar con el cuchillo, hay jaulas de periquitos en la terraza más grandes que las celdas de muchas prisiones sudamericanas o las caras de los clientes son de “por favor traedme el pan a la mesa que llevo aquí dos horas y estoy a punto de comerme las servilletas”, es que hoy habrá problemas para encontrar un sitio digno para comer.

Pero al final hubo suerte. A cuatro o cinco calles de la zona donde se celebraba el Salón, encontramos un restaurante dónde pudimos comer un menú más que digno, con una gran atención y dónde nos pudimos relajar y coger energías para echar la tarde en el Salón.

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Estands, Star Wars y el Caribe en un salón

Después de que nuestros amigos hicieran cola para comprar las entradas (cola que se acrecentó por un par de chicos que habían estado ahorrando monedas de 2 céntimos para pagar en la taquilla la entrada al Salón) nos fuimos a hacer la cola para el acceso al recinto (ésta más reducida) y pudimos entrar al Salón del cine y las series.

La sensación que tengo siempre que entró a un gran Salón de temáticas que me interesan es de “por dónde empiezo”. Tengo la saturación mental del niño que ha de abrir todos los regalos de reyes. Pasó lo fácil, nos dejamos llevar por los estands que estaban más accesibles y llamaban más la atención: los preparados para fotografiarte con personajes de Star Wars, con escenografías de Star Trek o con cromas donde podías aparecer en escenarios de series. Cada vez que me cruzaba con Darth Vader, Kylo Ren o un Jawa me emocionaba. Pasaba lo mismo cuando te acercabas a los estands, dónde la oferta era bastante amplia: desde doblar escenas de un anime, a comprar camisetas con diseños de películas o merchandising específico de sagas como Harry Potter.

Una gran variedad a primera vista, pero que a los que estamos un poco más curtidos de Salones y Ferias, nos dio la impresión de ver una y otra vez los mismos estands en diferentes celebraciones. “La globalización” como decían mis colegas. Eso unido a una gran cantidad de  tapones en pasillos, por la gran cantidad de gente que se acumulaba en determinadas zonas y a una calefacción donde el termostato se había probablemente desecho y nos transportaba al Caribe, hizo que el agobio apareciera entre nosotros en muchos momentos.

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Exposiciones y actividades

Una de las cosas que más nos atrajo del Salón era su programación de actividades y exposiciones. Las exposiciones eran variadas: carteles de cine, los primeros inventos relacionados con las imágenes en movimiento (predecesores del cine), productos de merchandising de “Alien” y de “Star Wars”, objetos que han aparecido en películas y series de ciencia ficción (algunos originales y la mayoría de ellos réplicas) o una exposición de coches de películas (y sí, estaba el De Lorean de “Regreso al futuro”). Conseguían dar el punto más cultural y menos consumista al Salón. Pero algunas de ellas no acabaron de cuajar en el grupo. Parecía que no se les daba el espacio que requerían y en algunas de ellas faltaba el mimo que se merecen. Me chocó que productos más relacionados con el cine clásico cómo una pequeña exposición que había en vitrinas en la entrada del Salón, no tuviera ninguna señalización y pasara prácticamente desapercibida, cuando había productos originales de grandes referentes del cine como Humphrey Bogart o Alfred Hitchcock.

En cuanto a la programación de actividades se podían encontrar algunas entretenidas cómo un escenario dónde poder ver un espectáculo realizado por especialistas de cine, una zona de juegos de mesa dónde nos enseñaban a jugar principalmente a juegos sobre temática “Star Wars”, una zona de videojuegos y realidad virtual (bastante inaccesible por las colas) y una zona relacionada con proyectos para Verkami. Ésta parte me pareció especialmente interesante por la idea de poder conocer de primera mano tanto a los proyectos que buscan financiación a través de ésta plataforma cómo a los que están al frente de éstos proyectos (¡Ánimos!).

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Confusión de términos en la conferencia

Las conferencias eran otro de los puntos que más nos atrajeron del Salón. Por agenda, al final pudimos sólo acercarnos a una de ellas (una lástima). Pero la temática prometía: “Psicópatas de película. De la ficción a la realidad”. La conferencia era impartida por el director de la web “Elcinefil.cat” y una ponente especializada en traducción y novela negra. Aquí surge uno de los problemas. Con el nombre de la charla, se le estaba dando peso al componente psicológico del asunto, cosa que hizo que mi pareja estuviera especialmente interesada en lo que iban a explicar (es psicóloga sí). La cosa no funcionó demasiado, de hecho, nos fuimos a la mitad. Para la redacción de ésta parte he recibido una masterclass de Mariona que controla de estos temas y que se ofendió bastante durante la charla. Explico los problemas detectados tanto a nivel de conocimientos psicológicos como cinematográficos.

La charla se centró en hablar de tres conceptos y relacionarlos con películas y personajes que cumplían con ellos: Psicopatía, Sociopatía y Psicosis. El problema es que se definió en muchos momentos como enfermos mentales a los Psicópatas y Sociópatas, cuándo el único enfermo reconocido es el Psicótico. También se dijo que se debía principalmente a un problema genético, cuándo es probable que sea uno de los factores, pero no está científicamente demostrado. Explico muy resumidamente los tres conceptos para aclarar dudas: tanto Psicopatía como Sociopatía se encuentran entre los trastornos antisociales de la personalidad, teniendo en la Sociopatía el peso en el componente ambiental que la provoca. Eso hace que los individuos con éste trastorno tengan comportamientos fuera de lo normalmente llamado “común”. Existen diferentes tablas con ítems de comportamiento que marcan si la personalidad del individuo tiene esa tendencia. En la charla muy acertadamente (que también las hubo) explicaron que los guionistas se fijan en ella para crear a sus personajes. La Psicosis en cambio, sí que tiene un componente genético y es una enfermedad que se encuentra dentro de los trastornos mentales, pudiendo existir delirios y alucinaciones. Ésta parte es mía: el Psicótico está como una chota, y el Psicópata y Sociópata son malas personas. Ninguno de estos tres conceptos es sinónimo de delincuencia (eso también se remarcó en la charla).

Pongo ejemplos de cine y series: Dexter viene de un entorno favorable, y aunque haya tenido alguna experiencia traumática en su infancia, ha recibido una buena educación y afecto, pero igualmente cumple los ítems de Psicopatía en su comportamiento. Peter Kürten, “el vampiro de Düsseldorf”, ha tenido una infancia muy traumática y unas vivencias constantes muy extremas que le han convertido en Sociópata. Norman Bates cree que su madre muerta se le aparece para hablarle, claramente hablamos de Psicosis (nombre de la propia película). En la charla se erró al poner ejemplos de estos conceptos en películas y series. También a nivel cinematográfico se hicieron algunos spoilers innecesarios (¿Por qué explicar la “M” de “El vampiro de Düsseldorf?) y se hablaron de series y películas que no habían visto los ponentes (¿Por qué utilizarlas entonces de ejemplos?). Resumiendo: treinta minutos y para fuera.

Las sensaciones del Salón fueron encontradas. Emoción con algunas exposiciones, con la iniciativa Verkami y con los estands dónde poder hacerte fotos con personajes y atrezzo. Desencanto con el consumismo brutal en cada rincón y con una conferencia final con buenas intenciones pero desacertada en su contenido, que nos dejó un amargo sabor. Como apunte, decir que me dejó alucinado que sólo en 4 o 5 estands se pudieran conseguir películas y series. Por mi parte, un poco decepcionado con el Salón pese al arranque de entusiasmo inicial, aunque quizá simplemente no acertamos al escoger las actividades y charla. Pero habrá que dar un voto de confianza: aún les queda mucho camino por recorrer.

Reportaje fotográfico (con sorpresa al final)

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Ya de vuelta a casa, me encontré con el Youtuber de moda: Titoro.

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Aquí sus videos: https://www.youtube.com/user/Tsergio16

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