“Érase una vez en… Hollywood”: Aquellos maravillosos años 60

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Una nueva película de Tarantino en la gran pantalla siempre es una gran noticia. El polifacético director de Knoxville vuelve después de cuatro años con una nueva propuesta. Después de su segundo acercamiento al western con el estreno en 2015 de “Los odiosos ocho”, toca poner el foco en el Hollywood de los años 60, a la televisión, a esos sacrificados actores que buscaban el éxito y a los hippies. A los malditos hippies. Hoy toca hablar de “Érase una vez en… Hollywood”.

“Érase una vez en… Hollywood” (2019) – Vista el 19/08/2019

Título original: “Once Upon a Time in… Hollywood” (165 min.)

Año: 2019

Director: Quentin Tarantino

Guion: Quentin Tarantino

Reparto principal: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie y Al Pacino

Género: Comedia, Drama, Thriller

¿De qué va? (Sin Spoilers)

Rick Dalton es una estrella del western en la televisión de los años 60. Su mejor amigo es Cliff, su doble para las escenas de acción. Rick se ha comprado una casa en Hollywood y hace poco tiempo que Sharon Tate y Polanski se han convertido en sus vecinos. Rick y Cliff luchan por hacerse un hueco en la cruel industria del cine.

Jugando a la realidad ficción

Existe una fijación en el ser humano por imponer su criterio. En la era de las redes sociales en la que parece obligatorio pronunciarse sobre cualquier tema, se generan constantes debates en los que la falta de empatía hace que sea imposible concebir que existen pensamientos que están en el polo opuesto de nuestras ideas. De los temas conflictivos al puro entretenimiento, nada se libra de esa encarnizada lucha. Evidentemente, el arte y la cultura también han caído en las redes del debate constante. ¿Cual es la mejor película de la historia? ¿Qué serie ha conseguido el trono de la magnificencia? ¿Qué actor ha realizado la mejor interpretación? En esos debates siempre se omite algo que es crucial en el arte: ¿que emociones nos ha generado esa obra? ¿Como ha conectado con nosotros? Independientemente de los premios recibidos, de las críticas, de la taquilla… Podemos estar enamorados de obras que no han tenido reconocimiento alguno. Es más, podemos adorar absolutamente algo que ha sido públicamente detestado. Tarantino es un enamorado de Hollywood, del cine en cualquiera de sus expresiones (desde los cineastas más premiados a los más defenestrados por la industria) y su época dorada se enclava en los años 60. En “Érase una vez en… Hollywood” rinde homenaje a esos tres elementos.

En febrero de 1969, Rick Dalton, ex estrella del western de televisión “Bounty Law” está deprimido porqué piensa que su carrera como actor ha llegado a su fin. Hace tiempo decidió abandonar la televisión para adentrarse en el mundo del cine, y la apuesta no ha acabado de dar los frutos que esperaba. Navegando entre la euforia y la depresión, Rick cuenta con el apoyo de Cliff Booth, que aparte de ser su doble de acción, también es su mejor amigo. Rick se ha reunido con el agente de casting Marvin Schwarz, el cual le aconseja que deje Hollywood para emprender una aventura cinematográfica en Italia, cuna del spaghetti western. Rick acepta los trabajos que le van ofreciendo, pero no quiere marcharse y abandonar su casa de Los Ángeles. Piensa que si tiene una casa de propiedad en Hollywood, vive en Hollywood, y por lo tanto no está de paso. Además hace poco que la actriz Sharon Tate y su esposo, el director Roman Polanski, se han mudado a la casa contigua a la de Rick. Quien sabe, quizá está a una fiesta de conseguir el papel de su vida…

“Érase una vez en… Hollywood” es la novena película de Quentin Tarantino. Como dijo en unas declaraciones hace unos años, cuando realice su décima obra se retirará del cine, así que tanto si es verdad como si no, un nuevo film suyo en cartelera siempre es motivo de celebración. En su última propuesta ofrece algo que puede chocar a muchos de sus seguidores. Se trata de la obra más luminosa y optimista de su filmografía. El cine, la televisión y la música de los años 60 que tanto ha disfrutado, son homenajeados a lo largo de la película, especialmente esos actores y especialistas que se sintieron maltratados por la industria pese a ser referentes para muchos espectadores enamorados de su trabajo. Tal y como hizo en “Malditos bastardos”, aprovecha un momento histórico por el que siente especial devoción para modificarlo y mostrarlo tal como le habría gustado. El cine es un artificio en el que a partir de escenas recreadas artificialmente podemos sentir emociones reales. Tarantino decide reescribir la historia para que esos nuevos recuerdos se graven en nuestra mente.

Los protagonistas absolutos son Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, en dos roles que les permiten brillar a ambos. DiCaprio encarna a un muchas veces inseguro y algunas veces desbocado Rick Dalton, un personaje con grandes altibajos emocionales con el que vuelve a demostrar sus buenas dotes para la comedia y los papeles excéntricos. Pitt encarna a un especialista de cine que tiene una actitud optimista hacia la vida y no tiene miedo a afrontar los retos que se le plantean. A través de los personajes encarnados en cine y televisión por Rick y de los conflictos que le suceden a Cliff, Tarantino prepara escenas a medida para representar diversos géneros que le apasionan: el cine de artes marciales, el spaghetti western, las películas de nazis, el thriller policíaco… Margot Robbie realiza una actuación solvente interpretando a Sharon Tate, incluso tiene un momento memorable cuando va al cine a verse a sí misma en pantalla (su alter ego, la verdadera Sharon Tate, en todo un juego de espejos), pero por lo general su actuación es la menos emocionante y más plana de la película.

La recreación de los años 60 es espléndida, poniendo especial acento en los coches y la música, elementos omnipresentes en la filmografía de Tarantino y que aquí vuelven a tener gran importancia. Tanta como las constantes y extensas lineas de diálogo y los recurrentes planos de los pies de los personajes femeninos, fetichismo absoluto del director. En la historia acompañaremos a los tres protagonistas en tres días que marcarán su devenir. Tres puntos de vista y tres formas de afrontar la vida. El actor frustrado que busca reconocimiento, el especialista que afronta la vida sin miedos y la actriz consagrada que disfruta de su momento de plenitud. Dos ficticios y uno real con un conocido y trágico final. Es cierto que la película puede resultar excesiva cuando es capaz de extender escenas hasta el límite para poner a prueba la paciencia y las expectativas del espectador, pero los diálogos y el desenlace del film son tan brillantes, que todo el recorrido que propone queda más que justificado.

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Resumiendo que es gerundio

“Érase una vez en… Hollywood” rebosa la ilusión y el optimismo que existía en Hollywood en los años 60. Una carta de amor al cine, a la televisión y a los actores que luchaban por hacerse un hueco en la industria del cine, independientemente de que lo consiguieran o no. Leonardo DiCaprio y Brad Pitt están excelentes interpretando respectivamente a un actor frustrado por su situación y a un especialista que ejerce de ayudante. Dos papeles hechos a medida y que son puro lucimiento para ambos. La tercera en discordia es una Margot Robbie solvente pero mucho más enclaustrada en un papel homenaje y excesivamente respetuoso de la memoria de Sharon Tate. Un nuevo ejercicio de modificación de la realidad histórica por parte de Tarantino, en el que aprovecha un suceso archiconocido (el asesinato de Sharon Tate) para introducir cambios significativos en los acontecimientos. Excesiva en metraje, apabullante en diálogos y descacharrante en su desenlace. Una nueva gran obra de Tarantino, y ya van unas cuantas.

Lo mejor: el dúo protagonista está en total y absoluto estado de gracia. La luminosidad y optimismo que desprende, elementos poco vistos en el cine de Tarantino. El homenaje a los años 60, a su cine y a la televisión. El continuo juego que propone al espectador. El desenlace.

Lo peor: algunas escenas se alargan hasta la extenuación. El respetuoso homenaje a Sharon Tate hace que no exista transgresión alguna en su personaje, quedando un tanto descafeinado y plano. Cierta sensación de dispersión en el relato.

Te gustará si… te gusta el Tarantino más pausado y te enamoran sus diálogos. Eres un fetichista de los pies y un nostálgico de los años 60. Pierdes la cabeza por DiCaprio, Pitt o Robbie.

La odiarás si… quieres ver al Tarantino más convencional. Esperas grandes dosis de violencia y acción durante todo el film. Piensas que tendrá un ritmo frenético.

Me gustó más que: Django desencadenado

Me gustó menos que: Los odiosos ocho

Nota: 8/10

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