“El bar”: El día de los bestias

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Después del chasco vivido en la proyección del Festival de Cine de Málaga, dónde por problemas técnicos no pudimos ver la película (para los curiosos: crónica aquí), por fin hemos podido disfrutar del último estreno de Álex de la Iglesia. Un Álex que según dicen, vuelve a recuperar el tono de “La comunidad”. Hoy toca hablar de “El bar”.

“El bar” (2017) – Vista el 05/04/2017

Título original: “El bar” (102 min.)

Director: Álex de la Iglesia

Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría

Reparto principal: Blanca Suárez,  Mario Casas,  Secun de la Rosa,  Carmen Machi y Jaime Ordóñez

Género: Comedia, Español, Thriller

¿De qué va? (Sin Spoilers)

Un grupo de personas desayuna en un bar del centro de Madrid. Uno de ellos, al salir por la puerta, recibirá un impacto de bala en la cabeza que lo hará caer de forma fulminante contra la acera. El resto de gente se quedará en el bar encerrada por miedo a salir al exterior. Eso provocará en sus mentes una mezcla de miedo y paranoia hacia los demás.

Cazurrismo y humor negro, señas de identidad

El cine de Álex de la Iglesia bebe de muchas fuentes diferentes. Se percibe en sus películas. Ha mamado mucho cine (tanto clásico cómo de serie B o Z), ha estudiado Filosofía (esto no lo digo en plan broma), le gustan las novelas y los cómics, es jugador de rol y de videojuegos y es un adicto a estar conectado a su entorno. Se empapa del comportamiento de la gente. Y cuanto más grotesco sea, más conecta sus antenas. De ahí saca parte de su inspiración para sus escenas más esperpénticas y para sus personajes caricaturescos, que podrían vivir perfectamente en nuestro mismo barrio. Y todo eso lo plasma en sus historias, inundando de humor negro la pantalla.

Un humor negro que tiene muy mala leche y es muy cazurro. Se basa especialmente en su extremado uso de la violencia (llegando a su nivel más alto en “Perdita Durango”) y en la burla de los estereotipos (el payaso triste que se reivindica como un aniquilador en “Balada triste de trompeta” o el cura satánico e invocador del demonio de “El día de la bestia”). Además, no existen límites de género. Su fórmula se adapta para encajar en la ciencia ficción bizarra (“Acción Mutante”) o en una realidad con puntos fantásticos (“El día de la bestia”). Ambas películas marcaban la seña de identidad de su cine, daban un paso adelante al atreverse a abordar géneros poco transitados en el cine español y seguían bebiendo de su inspiración en su entorno más próximo y grotesco.

Leía en una entrevista que le hicieron, que vivió una anécdota curiosa cuando estaba tomando algo con un amigo suyo, y fue uno de los factores que propició la escritura del guion de “El bar”. Tiro de memoria y la cuento. Estaban tranquilamente Álex y un amigo suyo en un bar cualquiera, cuando entró un mendigo dando un portazo y gritando a pleno pulmón: “¡Hijos de puta!”. El mendigo no paraba de insultar a todos los clientes hasta que se acercó la dueña del bar. Ésta, le dio un bofetón y le dijo que se callara. Un cliente dijo en voz alta que se tendría que echar al mendigo. La dueña, sentó al mendigo en la barra, le sirvió un café y soltó: “Éste es mi bar y sirvo a quien me da la gana”. 100% Álex de la Iglesia.

Hombre mate hombre

Me apropio del título de un disco de Barricada para hablar de “El bar”: “Hombre mate hombre”. Disco que en la portada lleva la imagen de “Duelo a garrotazos” de Goya. La esencia del cine de Álex y en particular de la película, reflejado en un cuadro de Goya y en un título de disco del llamado rock radical vasco. Una vuelta de tuerca más a la cita repetidamente usada y sobada de “El hombre es un lobo para el hombre”. Y aquí no hay vueltas que darle al género (sexualmente hablando). El ser humano es la bestia más destructiva que existe y puesta en situaciones límite, puede responder de forma extrema. Esto lo sabe el director, y le encanta.

En un bar del centro de Madrid, coinciden una pija, una mujer enganchada a las tragaperras, un hypster con auriculares, un mendigo y clientes habituales que se toman su copa rutinaria en la barra. No es un chiste, aunque lo parezca. Al salir uno de ellos por la puerta, recibe un disparo en la cabeza. En la calle se desata la locura y rápidamente desaparece todo el mundo. La calle queda desierta. Sólo está el cuerpo en el suelo con la marca de bala en la cabeza y la sangre que va siguiendo su curso por la acera. Parece que son los únicos que quedan a la vista en el barrio, y evidentemente, no se asomarán fuera del bar para ver qué sucede. Sí. Lo es. La premisa inicial de la película es brutal. Lo que sucede a lo largo de ésta, también le va a la zaga. La paranoia irá invadiendo la mente de los personajes y la situación cada vez se irá haciendo más hilarante y violenta. Las teorías locas y las sospechas irán creciendo entre ellos conforme va avanzado la trama, dando lugar a momentos muy divertidos, marca de la casa. ¿Pero qué sucede en su última parte? En las últimas películas del director se le ha acusado de desinflarse en su recta final y no saber resolver lo planteado a lo largo de la trama. Por poner un ejemplo, eso se hace muy evidente en “Las brujas de Zugarramurdi”. Muy divertida pero con una parte final de excesivo metraje y dónde se percibe que no estaba claro cómo echar el cierre a la historia. Con “El bar” eso no sucede. El final mantiene la tensión, el tono y la coherencia de la película. Podemos respirar tranquilos.

A nivel técnico la película se mantiene en pie. Arranca con un plano secuencia magistral, en el que vemos a Elena (Blanca Suárez) caminando por la calle, cruzándose con otros personajes y entrando finalmente al bar. A partir de aquí la película dispara el ritmo de su metraje, volviéndose frenético en muchos momentos y decayendo en pocas ocasiones. Se nos muestra el dominio que tiene el director del ritmo y de los espacios cerrados.

A nivel interpretativo se puede decir que hay actuaciones muy desiguales. Jaime Ordónez haciendo de mendigo desbocado está espectacular (y espero que gane el Goya al mejor actor de reparto el año que viene, lo merece). Secun de la Rosa interpretando al camarero buenazo que lleva 15 años trabajando en el mismo bar de barrio está convincente y muy divertido. Pero en cambio, actuaciones como las de Carmen Machi o Terele Pávez (dos grandes actrices por otro lado) no me han acabado de convencer. Y es por cómo están dibujados sus personajes. Mal del que pecan muchos personajes de la película. Creo que la sobreactuación que les toca hacer en determinados momentos para provocar situaciones esperpénticas, hace que perdamos la empatía en momentos y aparezca cierto (y puntual) desinterés. Se puede justificar diciendo que no quieren profundizar en ellos para que sean una parodia de cualquier personaje que podemos encontrar en un bar cualquiera, pero a mi parecer, lastra un poco a la historia.

Aunque sin dudarlo y después de discutir con mi pareja sobre la película, llegamos a la misma conclusión: lo importante no es a quien le pasa, si no qué le pasa y cómo reacciona a ello. Si te gusta el Álex de la Iglesia de toda la vida, no te la puedes perder.

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Resumiendo que es gerundio

Si bajas al bar de la esquina, encontrarás muy probablemente a los siguientes personajes: el enganchado a la máquina, el “pintas”, el que está con la copa y parece pegado a la barra, el que tiene 20 minutos para un mini y un café, el camarero simpático que lleva años trabajando ahí y otros especímenes varios. Imagínate que te quedas encerrado con ellos dentro del bar. Imagínate que el tiempo va avanzando y que no puedes salir. Imagínate que la paranoia te va invadiendo y en tu cabeza se va creando la idea de que el resto de gente son los culpables de tu encierro. Eso es lo que ofrece “El bar”. Una película con una premisa muy interesante, que no decae en su ritmo y que ofrece lo que cualquier fan de Álex de la Iglesia espera: violencia, sentido del humor, situaciones que se van volviendo más extremas conforme va avanzando la película y una resolución acorde con el conjunto (¡Por fin!). Tiene actuaciones desiguales, ofreciendo algunas muy destacables como la de Javier Ordónez de mendigo desbocado y otras más pobres como la de Terele Pávez o la de Carmen Machi que no acaban de convencerme por cómo están dibujados sus personajes, llevados a la sobreactuación en determinados momentos. Aun así estamos de enhorabuena: el mejor Álex de la Iglesia, ha vuelto.

Lo mejor: Su locura inicial e in crescendo imparable, la tensión permanente y el ritmo frenético. Javier Ordónez está de Goya. Sus escenas con el aceite y en las alcantarillas son memorables.

Lo peor: No acabamos de saber demasiado de los personajes, por lo que se acaba empatizando muy poco con ellos.

Te gustará si… eres fan del Álex de la Iglesia de “La comunidad”

La odiarás si… eres fan de Álex de la Iglesia y te estancaste en “El día de la bestia”

Me gustó menos que: La comunidad

Me gustó más que: Balada triste de trompeta

Nota: 8/10

4 comentarios en ““El bar”: El día de los bestias

  1. Deseo verla, me gusta mucho este tipo de películas con un entorno sencillo y normal, pero con una idea natural que lleva a pensar mucho en la vida cotidiana y sus posibilidades, hasta sentirte en la película.

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