Sesión continua: “120 pulsaciones por minuto” y “Call Me by Your Name”

Sesión continua_120 pulsaciones por minuto y Call me by your name

Doble ración de cine de autor con dos películas que hablan sobre la homosexualidad sin tapujos y que han sido reconocidas por premios y festivales de prestigio. En la sesión continua de hoy: “120 pulsaciones por minuto” y “Call Me by Your Name”.

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“120 pulsaciones por minuto”: Asamblea, amor y SIDA

Título original: “120 battements par minute” (143 min.)

Año: 2017

Director: Robin Campillo

Guion: Robin Campillo y Philippe Mangeot

Reparto principal: Nahuel Pérez Biscayart, Adèle Haenel, Yves Heck y Arnaud Valois

Género: Drama, Histórico

Sinopsis: Un grupo de jóvenes activistas llamado Act-Up, realiza reivindicaciones en el París de los años 90 para generar conciencia sobre el SIDA. Al grupo llega un nuevo miembro llamado Nathan, que se sorprenderá con la energía que desprende un veterano enfermo, Sean.

Opinión: A finales de los años 80 nació un movimiento en Estados Unidos llamado Act-Up con el objetivo tanto de crear conciencia social sobre el SIDA como para luchar por los derechos de los afectados de esa enfermedad. La sociedad estaba alejada de una enfermedad que inicialmente afectaba a homosexuales, prostitutas y drogadictos, por lo que no era del interés de los medios de comunicación ni de los principales laboratorios farmacéuticos. El director y guionista Robin Campillo, formó parte de ese grupo en París y ha plasmado su experiencia y recuerdos en “120 pulsaciones por minuto”.

La película se divide en dos partes claramente diferenciadas: una primera parte centrada en las asambleas y acciones reivindicativas que organiza el Act-Up de Paris, y una segunda parte que muestra el declive de uno de los miembros del grupo conforme la enfermedad lo va deteriorando poco a poco. Para diferenciar las dos partes y pasar de las asambleas grupales a centrarse en un personaje en concreto, se nos narra una historia de amor entre uno de los nuevos miembros del grupo, Nathan, y el veterano Sean.

Las asambleas funcionarán con un realismo documental que recuerda a una anterior obra como guionista de Campillo, “La clase”, y al igual que en esta, veremos naturalidad, largos diálogos entre los participantes y mucha fuerza. En ellas se verá como el grupo discute las acciones a realizar, centrándose en tres claros objetivos: concienciar a la gente sobre el SIDA, realizar acciones de prevención y presionar a los laboratorios para que avancen en sus estancadas investigaciones. Las acciones reivindicativas que ejecutará el grupo, aportarán el contrapunto de acción que necesita la historia. Comentar que siempre que el grupo realiza una acción, después lo celebra saliendo a bailar a una discoteca, mostrando como esos cuerpos, pese a estar enfermos, siguen siendo jóvenes y están repletos de energía.

A mitad de metraje, el foco se centrará en la historia de amor de Nathan y Sean, mostrando escenas de relaciones sexuales y posteriores confesiones de alcoba, en las que se profundizará sobre su personalidad y su pasado, y se construirán los cimientos de su relación. El motivo de ese cambio de foco es dar paso un último acto centrado en la relación entre ellos, y en ver como a Sean le va consumiendo poco a poco la enfermedad.

Un desgaste físico y mental que afectaba al enfermo y a todo su entorno, que no tenía cura (aún sigue sin existir), y que se miraba de controlar a base de una cantidad ingente de medicamentos que destrozaba al enfermo por los múltiples efectos secundarios. “120 pulsaciones por minuto” es un fiel retrato de los movimientos sociales de los años 90 que combatían por cambiar las cosas, y un retrato duro y áspero sobre la enfermedad, pero peca de ser demasiado redundante en su propuesta en cualquiera de sus dos partes (tanto la centrada en las asambleas como la centrada en la enfermedad) y de llevar la película hasta unos 143 minutos que resultan excesivos.

Lo mejor: las asambleas que se suceden a lo largo de la trama. Las acciones reivindicativas que aportan variedad al conjunto. La segunda parte centrada en los estragos producidos por la enfermedad. Las facetas de Nahuel Pérez Biscayart.

Lo peor: el metraje resulta excesivo. Demasiado reiterativa en sus ideas. La parte central basada en el enamoramiento y sexo de los protagonistas, aunque justificada, aporta poco a la trama.

Me gustó igual o más que: Philadelphia

Me gustó menos que: Dallas Buyers Club

Nota: 7’5/10

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“Call Me by Your Name”: Amor de verano

Título original: “Call Me by Your Name” (130 min.)

Año: 2017

Director: Luca Guadagnino

Guion: James Ivory y Luca Guadagnino (Novela de André Aciman)

Reparto principal: Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg y Amira Casar

Género: Drama

Sinopsis: Elio tiene 17 años y pasa el verano en la casa de campo que tienen sus padres en el norte de Italia. Como todos los veranos, se lo pasa escuchando música, leyendo y nadando, hasta que llega un nuevo becario de su padre: Oliver, un encantador americano por el que comenzará a sentir una profunda atracción.

Opinión: El verano es una época que se disfruta especialmente durante la adolescencia temprana. Poder disfrutar al máximo del tiempo libre, gozar del buen tiempo y no tener que hacer frente a las obligaciones diarias, alcanzan en esa edad su máximo esplendor. Disfrutar de la playa o la piscina, quedar con los amigos o pasar la tarde para hacer trastadas. Comenzamos a aceptar como somos y a descubrir facetas de nuestros gustos y personalidad que no conocíamos. La época del primer amor de verano.

“Call Me by Your Name” sucede en un pueblecito del norte de Itália en los años 80. El protagonista es Elio, un joven de 17 años (magníficamente interpretado por Timothée Chalamet) que como cada verano, disfruta de su tiempo libre en la gran casa en la que vive con sus padres y el personal que trabaja para ellos. Su padre es un reputado historiador, que acoge todos los veranos a un estudiante que le ayude en sus investigaciones. La diferencia respecto a otros años, es que esta vez, ha llegado Oliver, un americano que no pasará desapercibido para nadie en el pueblo, especialmente para Elio, que se irá sintiendo poco a poco atráido hacia él.

La nostalgia y el amor por una época pasada y por un momento en concreto de la vida se transmite en cada fotograma de la película. Un verano de adolescencia en una familia acomodada, lleno de paseos en bicicleta por los campos, de tardes tocando obras de Bach al piano, de cenas en el patio, de estar tumbado a la sombra de los árboles, de baños en el rio para refrescarse y de bailes por la noche en la verbena. Pero también un verano de miedos, cambios y ansiedad por un amor no correspondido y el descubrimiento de la propia sexualidad. Amores y desamores.

A pesar de lo que se puede pensar inicialmente, ese amor entre un adolescente y un hombre adulto no se centra en los prejuicios o situaciones incómodas que la relación pueda generar, todo lo contrario. La comprensión se abre paso ante esa historia de amor, y todo aquel que se cruza con ella, la acepta y la aplaude. La última parte del film contiene un discurso del padre de Elio, que le habla sobre la experiencia que ha vivido ese verano y como ella formará parte de su ser y de su personalidad, marcándolo de por vida. Un gran monólogo que sintetiza el mensaje que se quiere transmitir en la película.

Un amor tan perfecto, tan maravilloso y tan aceptado, que me ha generado distancia ante lo que estaba viendo en pantalla. Existen conflictos y tormentos en los personajes, especialmente en su protagonista Elio, pero todo está mostrado con tal beneplácito que me ha generado más rechazo que empatía. El último tercio de la película es con diferencia el que ensalza al film y lo mejora notablemente, con la relación de Elio y Oliver, el discurso del padre sobre el amor y la aceptación o el plano fijo final de su protagonista, desgarrador. Pero cuando llega esa parte de la película, uno está totalmente extenuado por sus dos primeros tercios, narrados a un ritmo pausado en exceso, replicando ese mismo tempo del verano que viven los personajes del film.

Lo mejor: la naturalidad de su propuesta. El último tercio en el que se precipitan los sucesos es brillante. El discurso del padre de Elio en el sofá. La creible actuación de Timothée Chalamet.

Lo peor: los dos primeros tercios no estan al mismo nivel que el último tercio. Su ritmo es excesivamente pausado. Todo el revuelo a su alrededor puede haberle jugado una mala pasada a una película íntima y contemplativa.

Me gustó más que: Antes que anochezca

Me gustó menos que: Carol

Nota: 6’5/10

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Me quedo con…

“120 pulsaciones por minuto”. La lucha de sus personajes, el realismo de sus asambleas, su proximidad y la crueldad de una enfermedad que exprime hasta la absoluta decadencia a quien la sufre, me han calado más hondo que lo bohemio, el amor de verano y el descubrimiento de la propia sexualidad de “Call Me by Your Name”.

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