“Midsommar”: Terror a plena luz del día

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Ari Aster consiguió la atención internacional con “Hereditary”, un debut en el género de terror aplaudido por crítica y que generó amores y odios por igual entre el público. Con su segundo largometraje abandona el entorno oscuro y opresivo de la casa de la familia Graham para abordar un festival al aire libre y a pleno sol en las profundidades de Suecia, donde la tragedia volverá a hacer aparición. Hoy toca hablar de “Midsommar”.

“Midsommar” (2019) – Vista el 29/07/2019

Título original: “Midsommar” (145 min.)

Año: 2019

Director: Ari Aster

Guion: Ari Aster

Reparto principal: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter y William Jackson Harper

Género: Drama, Terror

¿De qué va? (Sin Spoilers)

Dani y Christian son una joven pareja que no está pasando por un buen momento. Junto a unos amigos deciden acudir al Midsommar, un festival de verano que se celebra en una aldea remota de Suecia. Conforme se adentran en las tradiciones de la comunidad, las cosas se van volviendo más extrañas e incómodas.

Relaciones tóxicas, pérdida y comunidad

Formar parte de algo más grande que uno mismo, grupo, comunidad o tribu, afianza el sentimiento de pertenencia que existe en la mayoría de los individuos. Sentirse identificado con los demás, ser un igual, aceptar unos valores y unas costumbres determinadas ayudan a las personas a definirse, a entender mejor quienes son y a generar un vínculo que les hará luchar con fe y ferocidad por los suyos. Una breve disertación de pandereta que pretende dar un contexto a este artículo sobre la película, ya que hay bastante de lo mencionado en “Midsommar”.

Dani sufre de depresión y siempre se apoya emocionalmente en su pareja Christian. Permanentemente vive angustiada por una hermana bipolar a la que tiene tendencia a sobreproteger y que hace sufrir enormemente a sus padres. Christian está cansado de aguantar los problemas emocionales de Dani, pero es incapaz de dejarla, aunque sus amigos insistan en que lo haga. Un hecho traumático sucede de forma explosiva en la vida Dani, provocando que Christian siga con ella por temor a hacerle más daño. Al verano siguiente, Pelle, un amigo de Christian, decide invitarle a él y a sus amigos al Midsommar, una festividad que se realiza en su pueblo natal, en Hårga, Suecia. Dani se suma a última hora y todos juntos se dirigen a un viaje para descubrir las costumbres de la comunidad dónde se crió Pelle. A su llegada son recibidos por toda la comunidad con aires de festejo y alegría. Todo resulta extrañamente atractivo: ropas tradicionales, omnipresentes símbolos rúnicos, chocantes representaciones pictóricas, edificaciones peculiares, extraños ritos… A lo largo de la festividad los ajenos a la comunidad serán puestos a prueba, especialmente Dani y Christian, y su frágil relación.

“Midsommar” es una película de terror que sigue la línea del cine de autor que está invadiendo el género en los últimos años. Más cercana a “La bruja” que a la propia “Hereditary” y con evidentes influencias de “El hombre de Mimbre”, la obra se sustenta en tres pilares fundamentales: la crisis de una pareja que sigue anclada en su relación y como eso los consume, el choque que provocan unas costumbres sociales extrañas (representadas en las tradiciones paganas de esa comunidad aislada) y el sello personal de Ari Aster, un director que apuesta por el poderío audiovisual, altos valores de producción artísticos, relatos que se toman su tiempo hasta explotar en su tercer acto y fórmulas que se alejan del susto fácil. Si en “Hereditary” Aster nos proponía una obra de terror entorno a las complejas relaciones familiares, en “Midsommar” el protagonismo lo tiene una crisis de pareja y su camino hacia la ruptura. Ambas con el telón de fondo de la pérdida y el duelo. Mucha atención al brutal prólogo al que nos somete el director.

Pese a ser una obra de género, la película sucede prácticamente en su totalidad en un paisaje idílico, a plena luz del día, en espacios abiertos y los personajes malvados que nos han de aterrorizar son gente que se muestra amable y sonriente durante prácticamente todo el metraje. La fe enfermiza en los detalles vuelven a inundar la pantalla y todas las imágenes que se muestran de forma más o menos sutil a lo largo del film (con representaciones pictóricas en las paredes, en rocas o en ropajes) son pistas de los hechos que irán sucediendo conforme avance la historia. Pistas que en “Hereditary” hacían aparición de forma más oscura y oculta, y que en “Midsommar”, tal como sucede con lo amplio y luminoso del escenario, resultan mucho más evidentes y nos harán más predecible lo que está por acontecer.

Una película incómoda, arriesgada, formalmente apabullante y de visionado exigente y agotador, pero que resulta tremendamente satisfactoria. No hay que perder de vista a Florence Pugh, la actriz que saltó a la fama con “Lady Macbeth” y que aquí ofrece un recital de interpretación en un personaje que genera amores y odios por igual. Disfrutable y difícil de recomendar a su vez. Cine de terror de autor del que deja huella.

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Resumiendo que es gerundio

“Midsommar” es la segunda película de Ari Aster, el director de la oscura y terrorífica (aunque para algunos aburrida y cómica) “Hereditary”. Como sucedía en su largometraje  de debut, en esta segunda obra decide explorar caminos menos transitados de lo habitual en el género y alejarse de muchos de los cánones que parecen obligatorios en estos films. La relación de la pareja protagonista se desliza por una cuerda floja y será puesta a prueba cuando caigan en las redes de una comunidad sueca que vive aislada en un idílico paraje. Aparentemente amable y bienintencionada, esconde oscuras tradiciones paganas que pondrán en peligro a la pareja y a los amigos que han decidido emprender ese viaje a Suecia. De gran belleza formal y con obsesión enfermiza por el detalle, la película avanza a ritmo pausado para acabar culminando tras casi dos horas de metraje en un bizarro clímax final que no será del gusto de todos los paladares. Rituales paganos mostrados sin tapujos y con total naturalidad al grupo protagonistas que reflejará en sus rostros el mismo shock que sufriremos como espectadores al presenciarlos. Incomoda e impacta.

Lo mejor: los ritos y costumbres de la comunidad sueca de Hårga. El diseño de producción, fotografía, escenarios, vestuario y poderío visual. La escena del acantilado. La locura de su recta final. Florence Pugh.

Lo peor: el tempo en ciertos momentos del film resulta aletargador. Las pistas y simbolismos que aparecen a lo largo del metraje resultan más evidentes y menos sorprendentes que en “Hereditary”.

Te gustará si… te gustan las películas que se toman su tiempo para crear una ambientación potente y que no te explican de forma literal todo lo que sucede en pantalla.

La odiarás si… si el cine de autor te produce alergia o si esperas una película de terror “al uso” cargada de jump scares.

Me gustó más que: It Follows

Me gustó menos que: Hereditary

Nota: 8/10

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