Filmografía básica: Spike Lee

SpikeLee

Con el caso de George Floyd a flor de piel, la lucha racial y la desigualdad social en Estados Unidos acapara todos los titulares. En plena pandemia mundial, el racismo y la crisis económica azota al país gobernado por el conservador de lengua viperina Donald Trump. Para comprender mejor la vida en los barrios y la lucha afroamericana, nada mejor que introducirse en las obras de un director combativo nacido en Atlanta y criado en Brooklyn. En la Filmografía básica de hoy: Spike Lee.

DoTheRightThing

Haz lo que debas (1989)

En los 80, en uno de los barrios más humildes de Brooklyn, conviven familias de raza negra, hispanos, comerciantes vietnamitas y una familia italoamericana propietaria de una pizzería. Mookie trabaja de repartidor de pizzas y conoce las rutinas y tiranteces que existen en el vecindario.

Considerada la obra cumbre del director afroamericano, Haz lo que debas refleja perfectamente su estilo personal de cine combativo forjado en el barrio, un puñetazo en toda la cara a la corrección política al tratar los problemas raciales de forma natural y sin tapujo alguno. Su reparto coral es uno de los grandes baluartes del film, tanto por la peculiaridad de todos los personajes que forman parte de la historia como por los nombres propios que hay detrás de ellos: el propio Spike Lee (el repartidor de pizzas, en la que probablemente sea la actuación más modesta de la película), Danny Aiello (quien consiguió ser nominado a los Óscar por su interpretación del esforzado y exaltado propietario de la pizzería), Ossie Davis (el borrachín autoproclamado alcalde del barrio), Giancarlo Esposito (el revolucionario luchador afroamericano), Bill Nunn (Radio Raheem, fan absoluto de los Public Enemy), John Turturro (el hijo racista del propietario de la pizzería) y Samuel L. Jackson (el energético locutor de radio). Personajes caricaturizados pero cargados de credibilidad que disfrutan de diálogos naturales, con sentido del humor y una gran velocidad de exposición y replica que provocan un intenso ritmo en la película. La obra tiene escenas con momentos absolutamente memorables: el monólogo de Love and Hate de Radio Raheem como si de un Robert Mitchum en La noche del cazador se tratara, el pisotón a las Air Jordan de Buggin’ Out o la patrulla de policía pasando lentamente por delante de tres hombres sentados en la calle que solucionan los problemas del mundo cada tarde. Prejuicios tratados sin maniqueísmo a través de los vecinos del barrio, que independientemente de su raza, cultura o religión, muestran actitudes racistas hacia sus allegados. Haz lo que debas acoge un gran reparto de actores y actrices consolidados, pero también supuso el debut de Martin Lawrence y Rosie Pérez, ésta última contratada al ser descubierta por Spike Lee bailando de forma enérgica en un local de Los Ángeles (baile replicado en los potentes créditos iniciales). Un film con un poderoso mensaje que creó polémica por su trágico desenlace, un explosivo choque y cambio de tono que descoloca pero que es consecuencia lógica de unos sucesos que se dirigen irremediablemente hacia esa eclosión final de violencia. Pese a sus 30 años, los discursos racistas que se pronuncian y los hechos trágicos que suceden en el film son (desgraciadamente) vigentes en la actualidad. Cultura del odio, política del miedo. El hip hop hecho película. Fight the power.

MalcolmX

Malcolm X (1992)

Malcolm Little fue un joven rechazado por el ejército que pronto caería en la delincuencia y las drogas. En la cárcel se convirtió al Islam y cambió su vida, convirtiéndose en un carismático líder del movimiento de la liberación afroamericana y pasándose a llamar Malcolm X.

Malcolm X probablemente sea una de las figuras más representativas de la lucha afroamericana contra la discriminación racial del siglo XX junto a Martin Luther King. Ambos se han convertido en iconos atemporales pero como sucede con la mayoría de esos iconos se convierten en poderosas imágenes absorbidas por la cultura popular debido al paso del tiempo y al uso constante de sus imágenes (las camisetas del Che son un claro ejemplo de ello) por lo que su poderoso discurso queda un tanto diluido. Para profundizar en su ideología y conocer más su historia, se puede leer la autobiografía de Malcolm X escrita por Alex Haley o ver la adaptación realizada por Spike Lee. Malcolm X es un biopic de larga duración (se extiende más allá de las 3 horas) al que han acusado de racismo blanco en su mensaje. Hay que enfrentarse a la película con la mente abierta, situando la historia que nos narra en una época y contexto determinados y entendiendo los claros y oscuros de la ideología de su protagonista. Dividida en tres actos bien diferenciados: un principio centrado en su juventud cargada de delincuencia y violencia, una segunda parte que pone el foco en su redención al introducirse en el Islam y extendiendo sus ideas religiosas y de lucha contra el hombre blanco por el país, y finalmente, una tercera parte en la que se muestra su declive y el conocido trágico final. El film muestra claramente como Malcolm X no solo era capaz de incomodar a los blancos, también se ganó múltiples enemigos entre los propios afroamericanos de su generación con unos discursos lapidarios que nunca resultaban complacientes. Denzel Washington encarna a la perfección al polémico personaje en un papel que le otorgó el Oso de Plata al mejor actor en el Festival de Berlín y una nominación al Óscar por la que es considerada por él mismo como la mejor actuación de su carrera. Con un montaje aparatoso y una narración un tanto desordenada, la película gana enteros gracias a la actuación de su protagonista, a su gran valor biográfico y a poderosas escenas cargadas de gran intensidad. Al final de la película un discurso se mezcla con imágenes reales de archivo del propio Malcolm X, mostrando el gran trabajo documentalista realizado para conseguir fidelidad a los hechos acontecidos y la tendencia natural de Spike Lee hacia el cine documental. Un biopic poco convencional tan incómodo como lo fue la propia figura que lo protagoniza.

Clockers

Clockers (1995)

Strike es un camello de Brooklyn que trafica en el parque de al lado de su casa. Un importante narcotraficante le encarga que asesine a un camello rival como prueba para ascender dentro de la organización. El inspector Mazilli considera el caso cerrado, pero su compañero Rocco no está de acuerdo.

Richard Price es un reconocido escritor y guionista que ha colaborado con grandes series de la televisión como The Wire o The Night Of. Su pasado en el Bronx ha marcado su literatura, directamente conectada con el barrio y sus gentes. Tras haber colaborado con Martin Scorsese como guionista de El color del dinero y Historias de Nueva York, Scorsese había comprado los derechos de la novela Clockers para llevarla a la gran pantalla, pero otro gran proyecto llamado Casino se cruzó en su camino. El director italoamericano decidió ejercer la función de productor en el film y dejarle la dirección y la colaboración en el guion a Spike Lee. Centrando la historia en la cotidianidad del barrio, en la linea de Haz lo que debas, pero alejándose de los puntuales toques de humor de ésta, Lee puesta por una mirada más trágica y dolorosa para Clockers. El drama que viven las familias de los barrios marginales de Brooklyn por el tráfico de drogas se ve reflejado a la perfección en el film. Chicos jóvenes apadrinados por traficantes de drogas que les ofrecen un camino fácil hacia el dinero y el poder, un imaginario de hip hop que refuerza la imagen de que para ser respetado has de ser un tipo duro que cometa actos deplorables y un mercado laboral que resulta opresivo para los que intentan salir del barrio sin cruzar el umbral de la ilegalidad. Todo narrado a través de una trama de investigación policial un tanto confusa, en el que uno camello conocido por la policía ha sido asesinado. Los sucesos apuntan de forma evidente hacia Strike, el protagonista del film, un joven camello que sigue los pasos de Rodney, un importante narcotraficante que lo ha apadrinado. Delroy Lindo y Harvey Keitel ofrecen las mejores interpretaciones de la película encarnando respectivamente al narcotraficante y al policía que lidera la investigación, pero lo que acaba calando en los huesos tras su visionado es la dirección de Spike Lee. Pinceladas de estilo documental, primeros planos, movimiento constante de cámara, montaje ágil y una elección de banda sonora que resulta impecable para acentuar el drama de la historia que nos narra. Desigualdad racial, marginación y violencia vuelven a ser el epicentro de esta historia sobre asesinatos, tráfico de drogas y vidas truncadas, en el que la mirada de lo que sucede en esos barrios olvidados resulta cercana y comprensiva. La huella del gueto.

25thHour

La última noche (2002)

A Monty Brogan le quedan 24 horas de libertad antes de ingresar en prisión para cumplir una condena de siete años por tráfico de drogas. En esas últimas horas intentará recuperar la relación con su padre, sus dos mejores amigos de juventud y con su novia, quien podría ser la delatora.

Tras algunos años de películas y documentales de menor reconocimiento, Spike Lee vuelve a la carga con un relato más académico y contenido que de costumbre, alejado de su discurso agresivo y contestatario pero igualmente generador de conciencia y con temática social en su trasfondo. La última noche se vuelve a centrar en una vida truncada por las drogas, en la que esta vez la elección es más libre que de costumbre. Si en Clockers queda claro que el nacer en un entorno y clase social determinados marca profundamente la trayectoria vital, el presente film muestra como se pueden tomar las mismas malas decisiones en entornos más favorecidos. Monty Brogan es un vividor que ha decidido tomar el camino fácil apostando por el tráfico de drogas y lo va a pagar caro cumpliendo una dura y larga condena en la cárcel. En sus últimas 24 horas como hombre libre mirará de relacionarse con todas las personas que aprecia de verdad, enterrando las viejas rencillas y dejando fluir pensamientos que han estado encerrados durante mucho tiempo. Amistad, lealtad y rencor se darán la mano en una larga noche que servirá de despedida entre Monty y las personas que más aprecia en vida. El reparto resulta excelente y brilla por encima de todos la actuación de un Edward Norton cargado de melancolía que consigue que sea fácil empatizar con un traficante de drogas que se arrepiente de las decisiones tomadas. Suyas son las dos secuencias de mayor potencial dramático del film: el monólogo frente al espejo de un baño dirigiendo todo el odio que hay en su interior hacia todas las personas de Nueva York (con una realización trepidante por parte de Lee, marca de la casa) y la ensoñación de vida idílica si consiguiera una segunda oportunidad. Pero el film no pretende poner el foco en las segundas oportunidades. Huyendo del victimismo y de la lágrima fácil, La última noche es un relato realista en el que toman protagonismo los remordimientos que generan nuestras decisiones, el daño que podemos hacer a las personas más allegadas, y como pese a todo, al final de la historia siempre se quedan las personas que realmente valen la pena. Uno de los films más emocionales de Spike Lee.

Plan oculto (2006)

Un atraco con rehenes en un banco de Wall Street, en Manhattan, enfrentará a un inteligente atracador con un veterano negociador de la policía de Nueva York.

Habitual ambientando sus historias en la ciudad de Nueva York, Spike Lee abandona los barrios de Brooklyn, Harlem y el Bronx para adentrarse en un complejo atraco en Manhattan, en pleno Wall Street. Russel Gewirtz estuvo desarrollando el guion de Plan oculto durante 5 largos años hasta que fue finalizado y comprado por Universal. El encargado de dirigir la película sería Ron Howard pero rechazó el proyectó después de que Russell Crowe le pidiera que dirigiera Cinderella Man. En ese momento entró en escena Spike Lee quien después de leer el guion y ver las conexiones que tenía con dos grandes clásicos del cine policíaco de los setenta como Serpico y Tarde de perros, aceptó el encargo de Universal (de hecho, existen referencias directas a los dos films en los diálogos de los personajes). Lee ya había jugueteado con el thriller y el cine policiaco en anteriores films, pero con Plan oculto la apuesta se vuelve firme y demuestra con creces que es capaz de rodar una película de género de forma solvente, ofreciendo además escenas de gran espectacularidad. Partiendo de un guion que gira entorno a la premisa del atraco perfecto y del juego del gato y el ratón entre un negociador y el atracador del banco, la historia consigue encandilar con sus constantes sorpresas y una gran incógnita que no se resuelve hasta bien avanzado el relato. Y quizá ese sea el mayor defecto de la película. En el momento en que se comienzan a ofrecer respuestas a lo que está sucediendo todo se vuelve excesivamente complaciente y apto para todos los públicos, lejos de los mensajes más radicales y sociales que normalmente abraza el director. Aún así hay que reconocer que se trata de un film con un trepidante montaje que resulta entretenido y absorbente a lo largo de todo su metraje contando además entre su reparto con el protagonismo de Denzel Washington y Clive Owen, dos apuestas seguras. Spike Lee abandona su cine de denuncia para rodar una propuesta comercial, y lo hace con nota, ofreciendo una historia de atraco perfecto que encandila y es sumamente disfrutable aunque no genere el impacto de obras anteriores.

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