Filmografía básica: Stanley Kubrick

StanleyKubrick

Después de dos secciones de “Filmografía básica” en las que repasaba algunas de las grandes obras de Sidney Lumet o Akira Kurosawa, toca afrontar otras cinco películas de un autor transgresor, atrevido, polifacético, obsesivo… Muchos son los adjetivos que lo podrían definir, pero todos se quedarían cortos. En la “Filmografía básica” de hoy: Stanley Kubrick.

TheKilling

“Atraco perfecto” (1956)

Después de pasar cinco años en la cárcel, Johnny Clay decide dar el golpe de su vida llevándose la recaudación de las carreras de caballos de un hipódromo. El plan está pensado al milímetro y nada puede salir mal.

“Atraco perfecto” es la adaptación a pantalla grande de la novela negra “Clean Break “de Lionel White, guionizada por el propio Stanley Kubrick y Jim Thompson, uno de los grandes nombres del género negro. La película es la tercera obra en la filmografía de Stanley Kubrick y es considerada su primera gran película después de dos films que tuvieron una acogida bastante fría: “Miedo y deseo” y “El beso del asesino”. Johnny Clay  (interpretado por un magnífico Sterling Hayden, con una velocidad trepidante en sus diálogos) ha pasado cinco años encerrado en prisión por un pequeño robo. Eso supone mucho tiempo para pensar, así que al salir decide ejecutar el plan que lleva tiempo dando vueltas por su cabeza: realizar un gran atraco robando el dinero de las recaudaciones de las apuestas del hipódromo. Según él, te encierran igual por un pequeño robo que por un gran golpe, así que decide dar el gran paso. Para llevarlo a cabo Johnny tiene un plan donde todas las variables están previstas y cuenta con un equipo al que ha seleccionado personalmente. No son ladrones profesionales, son personas corrientes que por circunstancias personales han decidido involucrarse en un hecho delictivo que puede solucionar los problemas que marcan su existencia. Johnny pide hermetismo al grupo. Si quieren que todo vaya bien, nadie puede saber nada. El problema es que uno de los miembros de la banda, George Peatty, trabajador del hipódromo, se lo confiesa a su manipuladora mujer Sherry (una tremendamente odiosa femme fatale interpretada por Marie Winsor). El plan perfecto, se puede desmoronar en cualquier momento. “Atraco perfecto” sigue siendo a día de hoy referente e influencia para obras de cine negro actuales. El tratamiento de la luz y los encuadres están cuidados al milímetro en cada secuencia y Kubrick se atreve a hacer largos travellings y planos con cámara al hombro que ya presagiaban lo que sucedería en futuras obras del director. Pero donde destaca especialmente la película es en su estructura narrativa. Un aparente desorden inicial, muchos personajes, ritmo frenético de la acción y constantes flashbacks temporales. Toda una estructura que pretende mostrar la historia desde el punto de vista de los diferentes personajes y que servirá tanto para desvelar los detalles del plan que tiene orquestado Johnny como para presentar a unos personajes costumbristas que por sus situaciones personales (enfermedad de un familiar, deudas económicas o luchas personales de ego) se verán involucrados en una espiral delictiva. Una película que en su época no tuvo especial acogida, solo obtuvo una nominación a los premios BAFTA, pero que con el tiempo ha conseguido el reconocimiento que se merece. Puro cine negro.

SenderosDeGloria

“Senderos de gloria” (1957)

En Francia, durante la primera guerra mundial, el coronel Dax recibe la orden de asaltar una colina fuertemente defendida por el ejército alemán. La operación es imposible de realizar y el regimiento emprende la retirada hacia las trincheras. El alto mando militar, ofendido e irritado por la derrota, decide imponer un castigo ejemplar que sirva de ejemplo para las tropas.

“Senderos de gloria” es una de las grandes obras maestras de Kubrick y es considerada una de las mejores películas antibelicistas de la historia del cine. Adaptación de la novela homónima de Humphrey Cobb, publicada en 1935, narra unos sucesos inspirados en hechos reales que acontecieron en la primera guerra mundial, en el que fusilaron por insubordinación a cuatro soldados de infantería del ejército francés. En la película se nos muestra como el general Boulard hace un encargo imposible al general Mireau: recuperar el Hormiguero, una colina conquistada por los alemanes. Las tropas están diezmadas y la posición es prácticamente inexpugnable, pero el afán de reconocimiento y la ceguera de poder consiguen superar al general Mireau que ordena al coronel Dax conquistar esa posición en un corto periodo de tiempo. El coronel, pese a sus reticencias, debe acatar las órdenes de un superior, así que lidera el ataque a la colina. La operación resulta ser un infierno, la artillería y las ametralladoras acaban con la mayoría del regimiento, y los supervivientes se baten en retirada hacia sus trincheras. Para escarmentar a las tropas con un castigo ejemplar, el general Mireau convoca un consejo de guerra en el que un soldado de cada regimiento será acusado de cobardía frente al enemigo. La pena para esa acusación, el fusilamiento. Pocas obras de la historia del cine son capaces de conseguir un nivel tal de frustración, indignación y rabia en el espectador como el que consigue Stanley Kubrick con “Senderos de gloria”. Unos soldados que llevan aguantando los males de la guerra de trincheras durante años, en unas pésimas condiciones, son acusados injustamente por retroceder en la que era una misión completamente suicida. El abuso de poder y la avaricia reflejados en unos altos mandos militares que aprovechan los acontecimientos para promover sus carreras cueste lo que cueste, abusando de la propia jerarquía militar. Kirk Douglas es el protagonista absoluto de una obra en la que se implicó al máximo desde la lectura de su guion, utilizando sus influencias para que el proyecto se pudiera llevar a cabo. Interpretando al coronel Dax, el único cargo militar que muestra algo de humanidad y ganas de impartir justicia para su regimiento, realiza uno de los mejores papeles de su carrera. La película nos traslada tanto al barro, la mugre y la crudeza de la guerra, con unos largos planos secuencia en las trincheras francesas y en los campos de batalla, como al lujo y pomposidad de las instalaciones de los altos cargos militares, donde se deciden los acontecimientos de la guerra y se sucede el consejo de guerra. Una diferencia que se acentúa en los propios actos de unos y otros. Los altos cargos son despiadados con los soldados rasos a lo largo del film. Los soldados, en cambio, resultan más humanos en sus actos y son capaces de empatizar incluso con el enemigo, en una escena final en la que una prisionera alemana canta entre lloros una canción tradicional germana. Unos soldados enemigos, que por otro lado, no aparecen en ningún fotograma de la película. El enemigo está en su propio bando. Una película que no obtuvo ningún galardón, solo nominaciones a los premios BAFTA y a los premios del sindicato de guionistas pero que ha unido opiniones de crítica especializada y público y se ha encumbrado como una de las grandes obras del cine bélico de la historia. Indignante hasta decir basta.

2001

“2001: Una odisea del espacio” (1968)

Hace millones de años, unos primates descubren un monolito que les provoca un cambio, una evolución física y mental. Millones de años después, otro monolito es desenterrado en la Luna.

“2001: Una odisea del espacio” es una película que se aleja de los cánones de serie B a los que estaba acostumbrado la ciencia ficción, proponiendo un acercamiento más serio y científico de los temas tratados. En el principio de los tiempos, un grupo de simios sobrevive viviendo en comunidad, pero es amenazado por otros grupos de simios, animales salvajes y los riesgos propios de la naturaleza. Un monolito hace aparición en la comunidad, y al entrar en contacto con él, ese grupo de simios es capaz de utilizar herramientas básicas que les servirán para defenderse de las amenazas que les acechan. Un salto temporal nos llevará a millones de años en el futuro, en la que probablemente sea la mayor y mejor elipsis de la historia del cine: uno de los simios lanza un hueso al aire, que inmediatamente pasa a ser una nave que viaja por el espacio. Aquí el ser humano es capaz de viajar a la Luna, y allí, ha descubierto en una excavación otro monolito. El Dr. Heywood Floyd, pretende contactar con la base que existe en la Luna y saber que sucede con el monolito. Aquí se ven resquicios de la carrera espacial de los años 60 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena guerra fría, en una escena en la que el Dr. Floyd se encuentra a unos colegas de profesión de nacionalidad rusa, y aunque existe cordialidad, se palpa cierta tensión entre ellos. Finalmente, la película muestra la misión de la nave Discovery para llegar a Júpiter. Una nave que está controlada por un superordenador llamado HAL 9000, que no ha cometido un error jamás, y que muy a pesar de la tripulación, enloquecerá. Cabe destacar como una luz de color rojo y una voz neutra y cordial (la del recientemente fallecido Douglas Rain) consiguen crear al mejor y más terrorífico personaje del film. “2001: Una odisea del espacio” gira principalmente entorno a la evolución del ser humano, pero pese a tener claro ese concepto base, no es una película accesible. Tiene un ritmo muy pausado, no existe una historia que se desarrolle de forma convencional, no hay un personaje protagonista al que poder aferrarse y tiene una gran cantidad de imágenes cargadas de simbolismo asociadas a una omnipresente banda sonora de música clásica. Mención aparte al último fragmento de la narración, el viaje psicodélico del astronauta David Bowman y su contacto con una entidad extraterrestre superior, todo mostrado en escenas crípticas en las que el desarrollo del espacio y el tiempo se distorsiona y todo se vuelve aun más extraño para el espectador. La mejor manera de disfrutarla es en pantalla grande, y su reestreno por el 50 aniversario se convirtió en una magnífica oportunidad para descubrirla o revisionarla. Genera amores y odios a partes iguales, pero tanto si se es un enamorado de ella como un detractor, no se le puede negar que es una de las mayores obras de ciencia ficción de la historia del séptimo arte. “2001: Una odisea del espacio” consiguió 4 nominaciones a los Óscar para finalmente alzarse únicamente con el Óscar a los mejores efectos especiales. Hipnótica obra maestra.

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“La naranja mecánica” (1971)

Alex es un joven agresivo con dos obsesiones: Beethoven y la ultraviolencia. Es el jefe de la banda de los “drugos”, con la que da rienda suelta a sus instintos más salvajes. Cuando la escalada de violencia acaba en asesinato, Alex será encarcelado y sometido por el poder del estado.

“La naranja mecánica” adapta la polémica novela del mismo nombre de 1962, escrita por Anthony Burgess, y supone una de las obras más polémicas de Kubrick. Causó gran controversia y se la acusó de falta de humanidad y violencia excesiva, por lo que no se estrenó en muchos países y fue retirada rápidamente de muchas carteleras. La película se convirtió en una obra de culto desde sus inicios. En el futuro, la violencia inunda las calles y la gente joven se siente vacía. Solo les llena pertenecer a alguna banda en la que poder desatar su energía destructiva. Ese es el caso del joven Alex, líder de la banda de los “drugos”. Con ellos se enfrentan de forma violenta a otras bandas, le dan palizas a mendigos, cometen robos, violaciones y agresiones de todo tipo. Alex disfruta con la ultraviolencia, el sexo y escuchando la música de Ludwig van Beethoven. Hace tiempo que no va al instituto y siempre tiene alguna excusa para convencer a sus despreocupados padres para que lo dejen tranquilo. La escalada de violencia se va intensificando hasta que un día comete un asesinato y es condenado a 14 años de cárcel. Los dos primeros años de prisión, Alex hace creer al sacerdote de la cárcel que la Biblia le ha ayudado en su reforma y así poder entrar en un programa piloto que le permitirá salir con la libertad condicional: el tratamiento Ludovico, una terapia experimental de aversión que le producirá tremenda repulsión cuando pasen pensamientos violentos por su cabeza. El violento Alex se convertirá en un ser absolutamente indefenso ante cualquier agresión. Kubrick pone de forma manifiesta encima de la mesa una gran cuestión moral: ¿el ser humano sigue siéndolo cuando se le despoja del libre albedrío y de su poder de decisión para decantarse hacia el bien o el mal? Una obra polémica en la que podemos ver los actos de violencia perpetrados por los “drugos” en su primera parte, y que se centra en las armas del estado para someter al individuo a sus órdenes en su segundo tramo. Malcolm McDowell se dejó el físico en su interpretación de Alex DeLarge (se fracturó una costilla y se rayó una de las corneas) pero consiguió ofrecer una actuación icónica con algunos momentos que han pasado a formar parte de la historia  del cine, como la escena en la que comete una violación mientras canta “Singin’ in the rain” o su sometimiento al tratamiento Ludovico con pinzas que no le permiten cerrar los ojos. Punto y aparte para el magnífico uso de la música clásica mezclada con las imágenes violentas que consiguen una reacción absolutamente chocante en su visionado. Pese a la gran polémica, cosechó múltiples nominaciones a los premios Óscar, BAFTA y los Globos de oro, aunque finalmente no consiguió ninguno. Película de culto sobre la violencia, tanto del individuo como del propio estado.

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“El resplandor” (1980)

Jack Torrance se traslada con su mujer y su hijo al hotel Overlook durante la temporada de invierno para encargarse del mantenimiento de las instalaciones. La calma reinante es una buena oportunidad para escribir una novela, pero la maléfica influencia que el hotel ejercerá sobre él hará que su familia corra un grave peligro.

“El resplandor” es la adaptación libre de Kubrick sobre la novela del mismo nombre de Stephen King. Criticada abiertamente por el escritor y con una discreta acogida por parte de la crítica en su estreno, con el tiempo la obra ha encontrado su lugar y actualmente es considerada una de las mejores películas de terror de la historia. Después del fracaso de taquilla que supuso el drama de época “Barry Lyndon”, en un momento en que una obra como “El Exorcista” estaba cosechando éxito por todo el mundo, la presión de los estudios por la realización de una propuesta más comercial y la idea de Kubrick de filmar una película de terror parecía que encajaban. Tras catorce meses de duro rodaje, surgió “El resplandor”. Jack Torrance es un hombre casado, tiene un hijo pequeño de siete años y siempre ha soñado con escribir una novela. Junto a su esposa e hijo, decide ir a trabajar al hotel Overlook en la temporada invernal. En esas fechas el hotel está vacío de huéspedes y queda muchas veces sitiado por los temporales de nieve. Su tarea en el hotel es la de llevar el mantenimiento de las instalaciones, y a su vez, aprovecharse de la calma reinante para poder afrontar la escritura de la novela. Conforme pasan las semanas, Jack va cambiando de humor, se vuelve más arisco y agresivo y solo tiene energías para su novela, dejándole la responsabilidad del mantenimiento a su esposa Wendy. Ambos descuidan a su hijo Danny, que pasa los días explorando los rincones del hotel. Danny siempre ha sido un chico peculiar, y será el primero en entender que en ese hotel se esconden fuerzas malignas que acecharán a su familia. La obra alzó el género del terror a un nuevo nivel a través de sus situaciones extrañas y atmósferas cargadas de rareza (la escena del baño, el hombre disfrazado de oso, el salón de baile…), los impecables encuadres y movimientos de cámara (inolvidable los recorridos de Danny con el triciclo por el pasillo seguidos por una innovadora y poco utilizada todavía steadicam) y la atronadora y apabullante actuación de Jack Nicholson, consagrándolo como uno de los mejores actores de la época. Era tal el control de Kubrick en sus películas que incluso seleccionaba las voces de los dobladores de los diferentes países. Escogió voces que se asemejaban a la del casting, pero sin caer en la cuenta de que la importancia del doblaje no recae en lo que se parece la voz del actor o actriz a la original, si no en la propia interpretación del actor o actriz de doblaje. Eso explica el deplorable resultado que tiene en nuestra lengua “El resplandor” con una chirriante Veronica Forqué como dobladora de Shelley Duvall. Obligatorio el visionado en versión original. La obra tuvo escasas nominaciones y reconocimiento en premios, destacando con absurdidad dos nominaciones a los premios Razzie: peor director y actriz. Otro film de culto del director, en esta ocasión del género de terror. Kubrick podía con todo.

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