Sesión continua: “La caza” y “Voces”

Con los cines abriendo sus salas paulatinamente para adaptarse a las medidas que implica la nueva normalidad, un goteo constante de films que no se pudieron estrenar en tiempo de confinamiento van llegando a nuestra cartelera. Esta semana he podido disfrutar de dos propuestas enmarcadas en el thriller y el terror, una desde una perspectiva más arriesgada y transgresora y otra más clásica pero eficiente. En la sesión continua de hoy toca hablar de La caza y Voces.

“La caza”: La superioridad moral

Título original: The Hunt (90 min.)

Año: 2020

Director: Craig Zobel

Guion: Damon Lindelof y Nick Cuse (Historia de Richard Connell)

Reparto principal: Betty Gilpin, Hilary Swank, Ike Barinholtz y Wayne Duvall

Género: Comedia, Thriller, Terror

Sinopsis: Doce extraños se despiertan en un lugar deshabitado. Pasado el desconcierto inicial, pronto descubren que un grupo de asesinos les está dando caza como a animales salvajes.

Opinión: Aceptar que existen opiniones que difieren de las propias, puntos de vista que están a las antípodas del nuestro y modos de vida con el que no tenemos ninguna conexión no resulta nada fácil. ¿Cuantas veces hemos odiado a alguien por un comentario o por un acto concreto? ¿Cuantas veces hemos generalizado respecto a un colectivo? Si además le sumamos el factor anonimato de las redes sociales o el poder de los mass media, la cantidad de barbaridades que han pasado por nuestra mente se acentúan hasta niveles enfermizos. Porqué el ser humano es así. Catalogamos, etiquetamos y sentenciamos.

Damon Lindelof, guionista y cocreador de las galardonadas series Perdidos, Leftovers y Watchmen, firma junto a Nick Cuse un guion con una premisa explorada en múltiples ocasiones: una caza humana por parte de un grupo de gente adinerada. Pero la propuesta se aprovecha del contexto actual para ir más allá. La caza conecta su relato con las influencias que ejercen las redes sociales, el poder para sentirnos superiores a los demás solo por agrupar personas bajo una tendencia ideológica o política y la superioridad moral que (aparentemente) otorga ser poseedor de “la verdad absoluta”. En tiempos de enfrentamiento entre lo políticamente correcto y la radicalización del discurso, el film se sustenta en esas conjeturas para ofrecer una historia afilada, divertida y en la que se desata una violencia repleta de casquería sin complejos. Los primeros 20 minutos del film son una auténtica brutalidad, una declaración de intenciones en las que el humor negro y la sangre se abren paso. Puro jolgorio.

Al frente de la historia está Betty Gilpin, una de las protagonistas de la serie Glow, que ofrece todo un festín de golpes, puñaladas y disparos que llegan a su cúspide en el enfrentamiento final con la gran malvada de la película. Una lucha con aroma a Kill Bill que resulta de lo mejor del film, a excepción del propio desenlace del duelo, menos salvaje que el resto de acontecimientos mostrados. Craig Zobel realiza una solvente dirección con la que que transmite ritmo y desenfado a la película, siendo especialmente intensas las constantes secuencias de acción que inundan el metraje.

Es fácil acusar a La caza de caricaturesca y controvertida al igualar los pensamientos reaccionarios de derechas con los pensamientos progresistas de izquierdas, pero precisamente esa resulta una de sus grandes virtudes. El ridículo de pensar en un pensamiento superior que empequeñece al que no comulga con él, de no intentar empatizar con la otra persona o de no reconocer el error en el razonamiento propio. Una patada en la entrepierna a las tendencias políticas actuales. O más bien una granada que te vuela en mil pedazos.

Lo mejor: un divertimento lleno de acción, sangre y humor negro sin ningún tipo de complejos. La crítica a la influencia de las redes sociales y a la superioridad moral que se atribuyen las clases más pudientes. La actuación de Betty Gilpin. Las referencias a Rebelión en la granja. El giro argumental. Que una burrada de este calibre llegue a nuestras salas de cine.

Lo peor: la brutalidad de los primeros 20 minutos de film se diluyen un poco para hacer avanzar la trama. La parte de los refugiados está metida con calzador. El enfrentamiento final pierde épica en su desenlace. La gran cantidad de personajes que aportan poco a la trama.

Nota: 8/10

“Voces”: La casa de los espíritus

Título original: Voces (97 min.)

Año: 2020

Director: Ángel Gómez Hernández

Guion: Santiago Díaz (Idea de Víctor Gado y Ángel Gómez Hernández)

Reparto principal: Rodolfo Sancho, Ramón Barea, Ana Fernández y Belén Fabra

Género: Terror

Sinopsis: Sara, Daniel y su hijo Eric de 9 años llegan a la gran casa en la que pretenden comenzar una nueva vida. Eric comienza a escuchar extraños sonidos y unas voces que intentan comunicarse con la familia.

Opinión: Se podría afirmar que dentro del género del terror existe un subgénero consolidado de pasajes del terror. Films que como si de una atracción de feria se tratasen, buscan los sustos explosivos constantes que te hagan saltar de tu asiento, fácilmente olvidables, pero que son de fácil consumo y resultan toda una experiencia. La fórmula de la clásica Poltergeist renovada por Expediente Warren y copiada hasta la saciedad por múltiples películas. Suelen ser obras con elementos comunes: mansiones encantadas con cuerpos enterrados en sus cimientos, niños siniestros que hacen dibujos macabros, espíritus que acechan a una familia inocente y un profesional del mundo de la parapsicología que acepta de forma descreída inicialmente el encargo. Todo un lenguaje común que sirve para situar fácilmente al espectador en un ambiente determinado y desencadenar la retahíla de sobresaltos correspondientes.

Voces es el primer largometraje de Ángel Gómez Hernández, un director con experiencia en el terror gracias a un gran número de cortometrajes a sus espaldas. En esta modesta pero más que correcta coproducción de Televisión Española y Netflix, el director ha puesto toda la carne en el asador para homenajear sin complejos el cine de terror de los 80 de casa encantada. La película está repleta de lugares comunes y situaciones mil veces vistas, pero hay que reconocerle honestidad al no esconder y evidenciar sus referentes. Un reparto que ofrece actuaciones solventes, una típica historia de terror y unos efectos especiales y maquillaje más que dignos nos llevan de la mano junto a esa familia acechada por un espíritu maligno.

La familia está interpretada por Rodolfo Sancho, Belén Fabra y el niño Lucas Blas, quienes viven un auténtico tormento y demuestran tener química y complicidad entre ellos. Serán ayudados por un parapsicólogo y su hija, encarnados por el mítico Ramón Barea y la televisiva Ana Fernández. Pero el verdadero protagonista del reparto es nuestro monstruo particular más referenciado: Javier Botet. De nuevo irreconocible gracias a la genial caracterización y la esquiva cámara, Botet interpreta a la figura fantasmal que viene acompañada de explosivos gritos, y una vez más, se corona como el más terrible personaje del film. Mucha atención para todas las personas que no lo conozcan, puesto que el director le ha concedido un cameo sin caracterización en el film, en la escena en que Daniel va a la firma del libro del parapsicólogo.

Tanto la dirección artística como el sonido, dos elementos básicos del género, funcionan a la perfección, creando una correcta ambientación visual y sonora, sin abusar de la oscuridad y de una banda sonora subrayadora, pero si que se torna excesivo el uso de los jump scares. Cada pocos minutos nos prepararemos para la eclosión sonora que nos hará saltar del asiento. Con todo, Voces se suma a la corriente de autores nóveles que deciden profundizar en el género. Toca estar atentos a las futuras obras de Ángel Gómez Hernández tras este prometedor debut.

Lo mejor: la recta final llena de buenos sustos. El fantasma encarnado por Javier Botet. Algún elemento más arriesgado en la trama. La adaptación de las leyendas de terror a nuestra propia historia e imaginario. Que el cine español se atreva con la fórmula de Expediente Warren.

Lo peor: el uso, abuso y absoluto exceso de jump scare. Tantos lugares comunes hacen fácil predecir los sucesos y los giros argumentales propuestos.

Nota: 6/10

Me quedo con…

La caza. Su desparpajo, brutalidad y crítica a la opinión pública y política me han encandilado completamente. Se trata del ejemplo claro de que una película con mensaje y crítica en su interior no tiene porqué estar reñida con el puro entretenimiento. Voces me ha trasladado mentalmente a sus referentes más clásicos pero sabiendo adaptar la fórmula a nuestro propio pasado. Con una factura técnica que no chirría, un reparto convencido y muchos sobresaltos, es una propuesta que se acomoda en exceso en su propia fórmula.

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